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Caso abierto · Fuentes en revisión

¿Cuál es el origen de la chía y de dónde viene?

Investigó: Editó: Noe · La Tía Hippie

Publicado: 14 min de lectura

Respuesta corta

La chía es una planta de la familia de las salvias, nativa de México: se comen sus semillas. Los mexicas (los «aztecas») la cobraban como impuesto, y en 1697 indígenas y españoles la tomaban en agua con azúcar. La cucharada que aguantaba un día entero la escribió en 1894 un médico de California, sobre otra planta; los aztecas aparecen, en lo que encontramos, más de un siglo después.

Ficha del expediente · Caso abierto

Origen
Cultivada antes de la conquista · en papeles, hacia 1541 (Códice Mendoza)
Lugar
Centro y sur de México
Estado
Origen verificado
Pistas
6
Fuentes
Fuentes en revisión

Antigua y mexicana de verdad: lo inventado son las historias que le contaron cuando volvió de moda. Y hasta su nombre científico dice «española».

En este expediente
  1. ¿Qué es la chía?
  2. ¿De dónde viene la chía y quiénes la comían?
  3. ¿Una cucharada de chía mantenía a un guerrero azteca todo el día?
  4. ¿Los españoles prohibieron la chía?
  5. ¿Por qué la chía se llama Salvia hispanica?
  6. ¿Cómo volvió a ponerse de moda la chía?
  7. Mito contra documento
  8. Información clasificada
  9. ¿Entonces cuál es el origen de la chía?
  10. El caso en video

Si la tenés en la alacena, ya la conocés: una semillita gris, más chica que una lenteja, que en un vaso de agua se pone gelatinosa sola. En México va en el agua de limón; en el resto del mundo, en el yogur, en el pudín y en cualquier envase que quiera cobrar el doble por decir «superalimento». Es la chía.

Un montón de semillas de chía vistas de cerca: diminutas, ovaladas, grises, con algunas blancas mezcladas.
Semillas de chía. Tan chiquitas, y les colgaron un ejército entero.Foto: Fumikas Sagisavas · Wikimedia Commons · CC0

Y casi siempre viene con un cuento, que repiten blogs, revistas y hasta una página del gobierno de México: la chía era el superalimento de los aztecas, y con una sola cucharada un guerrero tenía fuerza «hasta por 24 horas» [1]. Una cucharada, un día entero. Ni el café rinde tanto.

Fuimos a buscar de dónde salió esa cucharada. Y la encontramos: en un discurso de 1894, de un médico de California, que hablaba de otra planta y de otros pueblos. Ni un azteca a la vista. Abrimos el expediente.

¿Qué es la chía?

La chía es de la familia de las salvias: prima del romero, de la menta y de la salvia de cocina. Da unas espigas de flores azules, y de esas flores salen las semillitas que compramos.

Una espiga de chía en flor: un tallo verde con flores azul violeta en pisos, sobre un fondo desenfocado.
La chía en flor. Las semillas salen de estas espigas.Foto: Alex Abair · Wikimedia Commons · CC BY 4.0

La palabra es bien mexicana: viene de chian, en náhuatl, la lengua de los aztecas. Pero su nombre científico es Salvia hispanica, «salvia española». Guardá ese apellido, que nos va a dar trabajo.

Y «chía» nunca fue una sola planta: en el mercado de los aztecas había chía blanca y chía negra [4], y en California le decían chía a una salvia del desierto. Como las primas que en una familia se llaman todas «Mari».

¿De dónde viene la chía y quiénes la comían?

De México. Y la prueba está en los impuestos.

Los mexicas, el pueblo que en la escuela aprendimos como «aztecas», gobernaban buena parte de México desde Tenochtitlan, la ciudad que hoy está debajo de la Ciudad de México. A los pueblos que dominaban les cobraban un tributo, un impuesto que se pagaba con cosas: mantas, plumas y granos. La chía estaba en el combo básico, junto al maíz, el frijol (el poroto) y el amaranto [2].

Sabemos qué pagaba cada provincia por un libro pintado hacia 1541, ya después de la conquista, con la cuenta de los impuestos dibujada y explicada en castellano. Se llama Códice Mendoza (nada que ver con la Mendoza del vino) y hoy está en Oxford, en Inglaterra. Mirá: el escribano anotó adentro de cada granero lo que había.

Dos graneros de madera pintados en el Códice Mendoza, con texto en castellano antiguo escrito adentro. Sobre el de la derecha, bolitas negras de frijol; adentro dice: dos troxes, el uno de frisoles y otro de chian.
«Dos troxes, el uno de frisoles y otro de chian»: dos graneros, uno de frijoles y otro de chía.Códice Mendoza, folio 23v (detalle) · Bodleian Library, Oxford · Wikimedia Commons · dominio público

Quisimos saber cuántos pagaban chía, así que hicimos la cuenta página por página. De las 37 provincias que le pagaban impuestos a la capital, 19 pagaban chía en graneros [3]. Todas del centro de México, de clima templado, más una de Oaxaca. Ninguna de la costa.

Lo que no iba a los graneros iba al mercado. Fray Bernardino de Sahagún, un fraile que hacia 1577 armó con alumnos indígenas una enciclopedia de la vida de los mexicas, anotó que se vendían «turrones de chian» [4]. Las barritas de cereal tienen, como mínimo, 450 años.

Y anotó otra cosa que hay que guardar: de la chía se sacaba aceite, que el fraile comparó con el de linaza de los pintores [4]. Ese aceite vuelve al final.

¿Una cucharada de chía mantenía a un guerrero azteca todo el día?

Si fuera una costumbre azteca, la esperaríamos en Sahagún, que anotó hasta lo que se vendía en cada puesto. Buscamos en los tres tomos de su enciclopedia: ningún guerrero comiendo chía para pelear. La cucharada apareció mucho más al norte.

En 1894, Cephas Bard, un médico de un pueblo de la costa de California, dio un discurso sobre la medicina de los pueblos originarios de su región. En la página 4 escribió esto [5]:

Una cucharada sopera de estas semillas alcanzaba para sostener durante veinticuatro horas a un indio en una marcha forzada.
— Cephas Bard, médico de California, 1894

Ahí está la cucharada. Pero mirá la página completa: no cita ninguna fuente, habla de los pueblos de la costa de California, a miles de kilómetros de los aztecas, y la planta es otra, la chía dorada de California, una salvia del desierto.

Recorte de una página impresa en inglés de 1894, con dos pasajes resaltados en amarillo: Chia, the seeds of Salvia Columbariae, y One tablespoonful of these seeds was sufficient to sustain for twenty-four hours an Indian on a forced march.
La partida de nacimiento de la cucharada. Arriba: «Chia, the seeds of Salvia Columbariae» («chía: las semillas de la Salvia columbariae»), la chía dorada de California. Abajo: «una cucharada… veinticuatro horas… marcha forzada».Cephas L. Bard, A contribution to the history of medicine in Southern California, 1894, p. 4 · National Library of Medicine / Internet Archive · dominio público

Un médico de California, con una planta de California, hablando de la gente de California. Y ya se vendía cara: 6 u 8 dólares la libra. Precio de superalimento ya tenía; la fama le llegó un siglo después.

La frase se copió en un libro de flores de California en 1897 y en una revista de naturaleza en 1957, siempre con su chía dorada [6] [7].

Hasta que la chía mexicana se puso de moda en Estados Unidos, y en un libro de medicina alternativa de 2005 la cucharada ya es «la ración de supervivencia» de los guerreros aztecas [8]. Es la versión más vieja con aztecas que encontramos. Cruzó la frontera, cambió de planta y se puso un penacho.

¿Entonces los aztecas no llevaban chía a la guerra? Llevaban, y bastante más que una cucharada. Francisco Hernández, el médico que el rey Felipe II de España mandó a México a estudiar las plantas que curan, lo dejó escrito [9]:

En tiempo de guerra se la tenía en la mayor estima, porque si llevaban consigo un saco lleno de ella, creían que no les faltaba nada de lo que sirve para alimentarse.
— Francisco Hernández, médico del rey, impreso en 1651

Un saco lleno, hecho harina y mezclado con maíz tostado. Esta es la página:

Página de un libro en latín de 1651: a la izquierda, el grabado de una planta con raíces; a la derecha, el texto, con dos renglones resaltados en amarillo que hablan del tiempo de guerra y del saco lleno.
«Belli tempore»: en tiempo de guerra. «Saccum plenum»: un saco lleno.Francisco Hernández, Rerum medicarum Novae Hispaniae thesaurus, Roma, 1651, p. 234 · Biodiversity Heritage Library · dominio público

(La versión en castellano de ese texto, impresa en 1615, dice «en tiempo de grandes hambres» [10]. Guerra o hambre: para el estómago, parecido.)

Un nieto de Moctezuma, el cronista Hernando Alvarado Tezozómoc, lo confirma: entre las provisiones de los soldados anota «maíz tostado y molido con chian, que es pinole» [11]. El pinole es una harina de maíz tostado que se toma con agua, comida de marcha. La chía iba a la guerra, sí: de acompañante del maíz, y por saco.

¿Los españoles prohibieron la chía?

La otra historia que viene en el paquete: los españoles la prohibieron, y por eso casi desaparece. La repite hasta una revista de la UNAM, la gran universidad pública de México, en 2025 [14].

Buscamos esa prohibición y no encontramos ningún papel que la firme. Ni en las grandes reuniones de obispos de México de 1555, 1565 y 1585, que fijaban qué se podía hacer y qué no, aparece la palabra chía [15].

Encontramos lo contrario. En 1697, un fraile nacido en México, Agustín de Vetancurt, explicó cómo se tomaba [18]:

Assí los Naturales como los Españoles la apetecen […]. Se echa en agua en grano, o molida, y con el agua a poco rato se haze babaza, y bien meneada con azúcar la beben, y refresca todo el cuerpo.
— Fray Agustín de Vetancurt, 1697

Indígenas y españoles, todos, y con azúcar. La «babaza» es la gelatina que hoy se vende como pudín de chía. Prohibida, no: bien revuelta. El agua de chía tiene más de 300 años de papeles.

¿De dónde salió entonces la prohibición? Según un estudio de 2018, aparece en un libro de 2006 sin un documento que la respalde [16]. Lo que sí pasó, dicen los especialistas, es más triste: la chía se achicó porque la población indígena cayó en picada después de la conquista y las tierras pasaron a otros cultivos. Sobrevivió en las montañas [16].

Nadie la prohibió. Pero alguien, desde Suecia, le cambió la nacionalidad.

¿Por qué la chía se llama Salvia hispanica?

En 1753, el sueco Carlos Linneo publicó el libro que le dio a cada planta un nombre científico de dos palabras, como un documento de identidad. A la chía le tocó Salvia hispanica. Y en la página 25 escribió dónde vivía [20]:

Página impresa en latín de 1753 con dos entradas numeradas 15 y 16. En la 15, resaltado: Habitat in Mexicae humentibus. En la 16, la chía, resaltado: Habitat in Italia, in Hispania.
Arriba, la Salvia mexicana: «vive en los lugares húmedos de México». Abajo, la chía: «vive en Italia… en España».Carlos Linneo, Species Plantarum, Estocolmo, 1753, p. 25 · Biodiversity Heritage Library, aporte del Missouri Botanical Garden · dominio público

«En Italia, en España». Y fijate en el renglón de arriba: la especie anterior, la Salvia mexicana, sí dice México. La chía mexicana quedó a un renglón de su vecina, con pasaporte europeo.

Linneo nunca estuvo en México ni en España: le llegaban informes, y uno era de un alumno suyo que andaba por España [21]. Lo más probable es que la hayan visto cultivada en algún jardín español. Y décadas después, unos botánicos de la Corona española la tuvieron delante en México y no la reconocieron: la bautizaron de nuevo y anotaron que se parecía a la Salvia hispanica [19]. Parecida a sí misma.

El remate llegó en 2009: cuando la chía se puso de moda, la Unión Europea la trató como «nuevo alimento» y, tras seis años de trámite, la autorizó sólo en el pan, sin pasar del 5 % de la masa [23]. Seis años de papeles para que la «española» entrara a España.

¿Cómo volvió a ponerse de moda la chía?

Con la moda pasó algo increíble: en su propia tierra, la chía casi había desaparecido. En 2006, según las estadísticas del gobierno de México, toda la chía registrada en el país eran 15 hectáreas, en un solo municipio de Jalisco [24]. Más o menos quince manzanas.

Volvió por dos puertas, y ninguna era la de la cocina.

La primera fue un juguete. En 1977, un publicista de San Francisco descubrió en una feria unas figuritas de barro hechas en México a las que la chía mojada les hacía «pelo» verde [25]. A fin de ese año ya se vendían en California como Chia Pets, mascotas de chía [26].

Un Chia Pet con forma de cocodrilo, de barro marrón con la cabeza pintada de negro, cubierto de brotes verdes de chía como si fueran pelo, sobre un plato.
Un Chia Pet cocodrilo: la chía germinada le hace de pelo.Foto: Jeremy Noble · Wikimedia Commons · CC BY 2.0

Les fue tan bien que hay uno guardado en la cápsula del tiempo del New York Times, para que lo abran en el año 3000 [25]. Los arqueólogos del futuro van a creer que la chía era un peinado. La misma empresa empezó a vender la semilla para comer recién en 2011 [27]: primero fue pelo y después desayuno.

La segunda puerta se abrió en el norte de Argentina. En 1991 arrancó en Catamarca, Salta y Tucumán un proyecto para probar cultivos nuevos, pagado en parte por el Congreso de Estados Unidos [28]. Antes de sembrar, investigadores de Estados Unidos y de Argentina viajaron a Jalisco, a las famosas 15 hectáreas, a aprender cómo se cultivaba [16].

¿Y sabés cómo presentaban a la chía? Como fuente de aceite industrial, en la misma lista que una planta para hacer caucho. Sí: el aceite de los pintores de Sahagún [28]. Ya en 1946 se sabía que la semilla es muy rica en omega 3, las grasas que hoy prometen tantas etiquetas [16]. El aceite de fábrica terminó vendiéndose como salud.

Funcionó. En 2011 y 2012, Argentina tenía alrededor de un tercio de toda la chía sembrada del mundo [29]. Y México pasó de aquellas 15 hectáreas a más de 18.000 en 2013 [24].

Y con la moda, hacia 2005, llegaron los guerreros aztecas con su cucharada. Ya sabés de dónde venían.

Mito contra documento

El mito

Con una cucharada de chía, un guerrero azteca aguantaba todo el día.

El documento

La frase es de un médico de California, en 1894, sobre otra planta (la chía dorada de California) y sobre los pueblos de su costa, sin fuente. La versión más vieja con aztecas que encontramos es de 2005. Lo que sí cuenta un médico del rey de España es que en tiempo de guerra llevaban un saco lleno de harina de chía con maíz.

El mito

Los españoles prohibieron la chía y por eso casi desaparece.

El documento

No encontramos ninguna prohibición escrita, y en los concilios de la Iglesia en México de 1555, 1565 y 1585 no aparece la palabra. En 1697, indígenas y españoles la tomaban en agua con azúcar. Según los especialistas, se achicó por la caída de la población indígena y el cambio de cultivos.

El mito

«Chía» significa «fuerza» en maya.

El documento

La palabra viene del náhuatl, la lengua de los mexicas: «chian». La frase de la fuerza la cuenta en 2017 una página del gobierno de México, y aparece en libros de cocina en inglés de esos años, sin ninguna fuente.

Información clasificada

Bebida gratis, con control de repetición

Antes de una de las grandes fiestas mexicas, en julio, se invitaba a todos los pobres de la comarca a una bebida de harina de chía, preparada en una canoa usada como olla gigante. Cada uno tomaba uno o dos cuencos, y repetir no se podía. Sahagún anotó qué le pasaba al que volvía por más [4]: «dábanle de verdascazos con una caña verde» (a varillazos). Invitaban, pero llevaban la cuenta.

¿Entonces cuál es el origen de la chía?

La chía es una planta de la familia de las salvias, nativa de México. Los mexicas la cultivaban y la cobraban como impuesto, y a la guerra iba en sacos, mezclada con maíz. Nadie la prohibió: en 1697 todos la tomaban con azúcar. Casi desaparece, y volvió por un juguete de barro y por un proyecto de aceite en el norte argentino.

La cucharada que aguantaba un día entero la escribió un médico de California en 1894, sobre otra planta. Y el apellido, hispanica, se lo puso un sueco que la creyó española.

El caso en video

Este es un caso abierto: está investigado y escrito, pero todavía no tiene video. Si querés verlo con los títeres de papel (el médico de California con su cucharita, el soldado con su saco, el fraile revolviendo el agua con azúcar y el cocodrilo con pelo de chía), sumate al Club del Expediente y votalo.

Y una pregunta que sólo vos podés contestar: ¿la chía, en el agua, en el yogur, o te parece pura moda?

Línea de tiempo

  1. 1541

    Hacia 1541, el Códice Mendoza, un libro pintado con los impuestos que cobraban los mexicas (los «aztecas»), dibuja graneros de chía con la palabra «chian» escrita.

  2. 1577

    Hacia 1577, fray Bernardino de Sahagún describe el mercado mexica: chía blanca, chía negra, «turrones de chian» y un vendedor tramposo que la mezclaba con semilla mala.

  3. 1598

    Hacia 1598, un cronista nieto de Moctezuma pone el pinole de maíz con chía entre las provisiones de los soldados mexicas.

  4. 1651

    Se imprime en Roma el libro del médico del rey Felipe II: en tiempo de guerra, quien llevaba «un saco lleno» de harina de chía con maíz creía no necesitar nada más.

  5. 1697

    Fray Agustín de Vetancurt cuenta que indígenas y españoles toman la chía en agua «bien meneada con azúcar». De prohibición, nada.

  6. 1753

    El naturalista sueco Linneo la bautiza «Salvia hispanica» y escribe que vive en Italia y en España.

  7. 1894

    En California, el médico Cephas Bard escribe que una cucharada de semillas sostenía 24 horas a un indígena en marcha forzada. Habla de otra planta, la chía dorada de California.

  8. 1977

    Se venden en Estados Unidos los primeros Chia Pets: figuritas de barro hechas en México a las que la chía les hace de pelo.

  9. 1991

    Empieza en el norte de Argentina un proyecto que empieza a sembrar chía, como fuente de aceite industrial. En 1992, las primeras 14 hectáreas en Catamarca.

  10. 2005

    Un libro estadounidense de medicina alternativa ya habla de la cucharada como «ración de supervivencia» de los guerreros aztecas: es la versión más vieja con aztecas que encontramos.

  11. 2006

    Toda la chía registrada en México son 15 hectáreas, en un solo municipio: Acatic, en Jalisco.

  12. 2009

    La Unión Europea autoriza la chía como «nuevo alimento», pero sólo en el pan y hasta un 5 %.

  13. 2013

    México ya tiene más de 18.000 hectáreas de chía, en Jalisco, Puebla y Sinaloa.

En el mapa

Ciudad de México (antes Tenochtitlan, la capital de los mexicas)

19,43° N · 99,13° O

Preguntas frecuentes

¿Qué es la chía?

Es una planta de la familia de las salvias, prima del romero y de la menta, con espigas de flores azules. Es nativa de México. Lo que se come son sus semillitas, que en agua se ponen gelatinosas: con ellas se hacen el agua de chía y el pudín de chía.

¿La chía es fruto o semilla?

Lo que se compra y se come es la semilla: unas semillitas ovaladas, grises, negras o blancas, que la planta da después de florecer. Los mexicas ya distinguían en el mercado chía blanca y chía negra.

¿Qué significa la palabra «chía»?

Viene de «chian», en náhuatl, la lengua de los mexicas, los «aztecas» de la escuela. Se la suele traducir como «aceitosa», y algo de eso hay: de la semilla se sacaba un aceite que un fraile del siglo XVI comparó con el de linaza que usaban los pintores. Lo de que «chía» significa «fuerza» en maya no tiene ninguna fuente.

¿Dónde se cultiva la chía en México?

En 2006, según las estadísticas agrícolas de México, la única chía registrada en el país estaba en Acatic, un municipio de los Altos de Jalisco, cerca de Guadalajara: 15 hectáreas. Con la moda del superalimento creció muy rápido: en 2013 ya eran más de 18.000 hectáreas, en Jalisco, Puebla y Sinaloa.

¿Los mayas comían chía?

No hay datos firmes. Los especialistas que estudiaron la historia de la chía dicen que no hay pruebas duras de que los mayas la comieran. La que está documentada es la chía de los mexicas, en el centro de México.

¿Es verdad que los españoles prohibieron la chía?

No encontramos ninguna prohibición escrita, y los especialistas tampoco. En los concilios de la Iglesia en México de 1555, 1565 y 1585 no encontramos la palabra, y en 1697 un fraile cuenta que indígenas y españoles la tomaban en agua con azúcar. Según los especialistas, se achicó por la caída de la población indígena y el cambio de cultivos.

¿Tenés otra teoría?

Mientras el caso espera su video, la charla sigue en el canal: suscribite y dejá tu teoría en los comentarios del último expediente.

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Fuentes

Fuentes en revisión. Este caso está investigado en fuentes originales y prechequeado. Cada fuente la revisa a mano una persona cuando el caso gana su video.

Cómo investigamos

  1. [1]Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (México), «Chía, una semilla con mucha historia» («Cinco cosas para conocer más sobre la chía»), 9 de abril de 2017Web
  2. [2]Frances F. Berdan y Patricia Rieff Anawalt, «The Essential Codex Mendoza», Berkeley, University of California Press, 1997 (edición del Códice Mendoza, hacia 1541; Bodleian Library, Oxford, MS. Arch. Selden. A. 1)Libro
  3. [3]INAH, «Códice Mendoza», edición digital, 2015, transcripción en español de las planas 46 a 122 (folios 17v a 55r). Conteo propio de las provincias que pagaban chíaDocumento
  4. [4]Fray Bernardino de Sahagún, «Historia general de las cosas de Nueva España» (hacia 1577), ed. Carlos María de Bustamante, México, 1829–1830, tomos I (libro II, cap. XXVII, p. 129), II (libro VIII, cap. XXXVI, p. 324) y III (libro X, cap. XVIII, p. 45)Libro
  5. [5]Cephas L. Bard, «A contribution to the history of medicine in Southern California», 1894, p. 4 (traducción nuestra)Documento
  6. [6]Mary Elizabeth Parsons, «The Wild Flowers of California», San Francisco, 1897, pp. 298–299Libro
  7. [7]L. Weight, «Chia», Pacific Discovery 10 (1), enero–febrero de 1957Artículo
  8. [8]«The encyclopedia of medical breakthroughs & forbidden treatments», Shoreline (Washington), Medical Research Associates, 2005, entrada «Chia» (leída en fragmentos)Libro
  9. [9]Francisco Hernández, «Rerum medicarum Novae Hispaniae thesaurus», Roma, 1651, p. 234 (traducción nuestra)Libro
  10. [10]Francisco Ximénez, «Quatro libros de la naturaleza y virtudes de las plantas y animales…», México, 1615, libro III, cap. XXVI, f. 89 (reedición de Morelia, 1888)Libro
  11. [11]Hernando Alvarado Tezozómoc, «Crónica mexicana» (hacia 1598), ed. México, 1878, cap. LXXV, p. 539Libro
  12. [12]Christopher McDougall, «Born to Run» (en castellano, «Nacidos para correr»), Nueva York, Knopf, 2009 (leído en fragmentos)Libro
  13. [13]Carl Lumholtz, «Unknown Mexico», Nueva York, Scribner, 1902, tomo I, pp. 148–149Libro
  14. [14]«De la semilla al sorbo: la historia secreta de la chía y sus primas», Revista Digital Universitaria (UNAM), vol. 26, núm. 4, 2025Artículo
  15. [15]Concilios provinciales mexicanos de 1555 y 1565 (ed. 1769) y Tercer Concilio Provincial Mexicano de 1585 (eds. 1725 y 1870). Búsqueda en el texto escaneadoDocumento
  16. [16]A. Sosa-Baldivia et al., «Chia crop (Salvia hispanica L.): its history and importance as a source of polyunsaturated fatty acids omega-3 around the world», Australian Journal of Crop Science 12 (10): 1626–1632, 2018Artículo
  17. [17]J. E. Hernández Bermejo y J. León (eds.), «Neglected crops: 1492 from a different perspective», Roma, FAO, 1994, pp. 24–25Libro
  18. [18]Fray Agustín de Vetancurt, «Teatro mexicano», México, 1697–1698, parte I, tratado II, núm. 151Libro
  19. [19]Martín Sessé y José Mariano Mociño, «Flora Mexicana», México, 1891–1897 (apéndice de La Naturaleza, serie 2, tomo 2, 1893), p. 9Libro
  20. [20]Carlos Linneo, «Species Plantarum», tomo 1, Estocolmo, L. Salvius, 1753, p. 25Libro
  21. [21]Álvaro Goicoetxea Marcaida, «Pehr Löfling y su correspondencia con José de Iturriaga y Eugenio Alvarado», Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del PaísArtículo
  22. [22]Linnaean Plant Name Typification Project (Natural History Museum, Londres), ficha de Salvia hispanica L.: el tipo es el grabado de Tabernaemontanus, elegido por Wood y Harley en 1989Web
  23. [23]Decisión 2009/827/CE de la Comisión, de 13 de octubre de 2009, que autoriza la comercialización de semillas de chía (Salvia hispanica) como nuevo ingrediente alimentario, Diario Oficial de la Unión Europea L 294Documento
  24. [24]SIAP/SAGARPA (México), cierre de la producción agrícola por municipio, 2005–2013 (archivos de datos abiertos, copias de la Wayback Machine). Cuenta propiaDocumento
  25. [25]Owen Edwards, «Chia Pet», Smithsonian Magazine, diciembre de 2007Artículo
  26. [26]Pleasanton Times (California), 2 de diciembre de 1977, p. 18, aviso de «Chia Pets»Documento
  27. [27]Michele Kayal (Associated Press), «Hot new health food trend: ch-ch-ch-chia», 10 de abril de 2012Artículo
  28. [28]R. Ayerza (h) y W. Coates, «New industrial crops: Northwestern Argentina Regional Project», en J. Janick (ed.), Progress in new crops, ASHS Press, 1996, pp. 45–51Artículo
  29. [29]H. Busilacchi, T. Qüesta y S. Zuliani, «La chía como una nueva alternativa productiva para la región pampeana», Agromensajes 41: 37–46, Universidad Nacional de Rosario, 2015Artículo

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