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Caso abierto · Fuentes en revisión

¿Cuál es el origen del maní y de dónde viene?

Investigó: Editó: Noe · La Tía Hippie

Publicado: 16 min de lectura

Respuesta corta

El maní es la semilla de una mata baja de flores amarillas, pariente de la lenteja y del garbanzo, que entierra sus frutos. Nació en el sur de Bolivia y el noroeste de Argentina, del cruce de dos maníes silvestres, y lo más probable es que exista porque alguien llevó la semilla del «papá» más de 500 kilómetros. Ese papá se encontró una sola vez, en 1971.

Ficha del expediente · Caso abierto

Origen
Cruce de dos maníes silvestres hace menos de 10.000 años · restos de un pariente en el Perú, de hace unos 8.500
Lugar
Sur de Bolivia y noroeste de Argentina (Tarija y Salta)
Estado
Origen verificado
Pistas
7
Fuentes
Fuentes en revisión

Sudamericano y con tres nombres: maní, cacahuate y cacahuete. No es nuez ni raíz: es una legumbre que entierra sus frutos.

En este expediente
  1. ¿Cómo es la planta del maní y por qué no hay árbol?
  2. ¿El maní es una nuez, una legumbre o un tubérculo?
  3. ¿De dónde es originario el maní?
  4. ¿Desde cuándo se come maní?
  5. ¿Por qué se llama maní, cacahuate o cacahuete?
  6. ¿Cómo llegó el maní al resto del mundo?
  7. ¿De dónde viene el maní que comés?
  8. Mito contra documento
  9. Información clasificada
  10. ¿Entonces cuál es el origen del maní?
  11. El caso en video

El de la picada, la botana o el aperitivo. El de la garrapiñada del carrito, los cacahuates japoneses, el maní con chocolate, la crema de maní de las películas. Lo comiste mil veces y, según dónde vivas, le decís maní, cacahuate o cacahuete. Pero seguro nunca lo viste crecer.

Si te lo imaginabas colgando de un árbol, no te preocupes: es una de las preguntas que la gente le hace a Google. No hay árbol. La flor se marchita, se clava en la tierra y el maní nace ahí abajo, a oscuras. Es una planta que esconde a sus hijos.

Su historia de familia es mejor todavía. El maní que comés es hijo de dos maníes silvestres, y lo más probable es que exista porque hace miles de años alguien cargó una semilla más de 500 kilómetros. Al papá, el de esa semilla, se lo encontró una sola vez, en una quebrada de Bolivia, y hoy casi sólo queda guardado en un banco de semillas.

Hay más: una palabra que antes era dinero, un plan británico que cosechó apenas la semilla y el mapa de dónde viene el maní que comés vos. Abrimos el expediente.

¿Cómo es la planta del maní y por qué no hay árbol?

El maní sale de una mata que no pasa de la rodilla, de entre 15 y 60 centímetros. Tiene flores amarillas, parecidas a las de la arveja (el guisante o chícharo, según el país), y vive un solo año [1].

Cuando la flor se marchita, de su base sale un tallito, el clavo (así le dicen los agricultores), que crece hacia abajo y se hunde unos 5 a 7 centímetros en la tierra [2] [1]. Ahí, a oscuras, se arma la vaina. Si por algún motivo asoma a la luz, se pone verde y deja de crecer [3].

La base de una mata de maní: un tallito baja con la punta casi tocando la tierra y otro, a la derecha, ya está clavado en el suelo.
El «clavo»: después de la flor, la planta hunde estos tallitos en la tierra, y ahí abajo se forma el maní.Foto: H. Zell · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

Los chinos lo resumieron mejor que cualquier botánico. Lo llaman luohuasheng (落花生), «nacido de la flor caída», y una crónica china de 1503 ya explicaba el nombre así: dice la gente que la flor cae al suelo y el fruto nace dentro de la tierra [4]. Si esa planta de 1503 ya era nuestro maní o una prima china, todavía se discute.

¿El maní es una nuez, una legumbre o un tubérculo?

Es una legumbre, como la lenteja y el garbanzo: sus semillas se forman dentro de una vaina. Lo que está bajo tierra es el fruto de la flor.

La confusión tiene casi 500 años. En 1535, Gonzalo Fernández de Oviedo, un cronista español que vivía en Santo Domingo, en la isla que hoy comparten Haití y la República Dominicana, lo llamó «muy ordinaria legumbre» de los indígenas [5]. Y no, no lo estaba insultando. «Ordinaria» quería decir «de todos los días».

Más de un siglo después, en 1653, el jesuita Bernabé Cobo, que escribió una historia natural de América, insistía en que era «una raíz muy diferente de todas las demás». Eso sí, anotó que las zorras eran «muy golosas» de maní y lo desenterraban [6].

¿Y lo de la nuez? En 1640, un boticario de Londres, John Parkinson, anotó que los marineros ingleses lo llamaban «nueces de tierra», y agregó: «bastante equivocadamente, como hacen con casi todo lo que encuentran allá» [7]. Fuimos a buscar el libro. Está escaneado, y la frase está en la página 1070. Eso que hoy circula en las redes como novedad lo escribió un boticario hace casi 400 años.

Página impresa en inglés de 1640, con el grabado de las «arvejas subterráneas» y, más abajo, la frase «Earth-nuts, erroniously enough» resaltada en amarillo.
Londres, 1640: los marineros les dicen «Earth-nuts», «nueces de tierra»… «erroniously enough», bastante equivocadamente. Mirá la página; el amarillo es nuestro.John Parkinson, «Theatrum Botanicum», Londres, 1640, p. 1070 · Internet Archive (Getty Research Institute) · dominio público

Para la FAO, el organismo de las Naciones Unidas que se ocupa de la agricultura y la comida, el maní va con la soja, entre las oleaginosas, las plantas que se cultivan para sacar aceite [8]. Legumbre de nacimiento, aceitera de profesión.

¿De dónde es originario el maní?

Del sur de Bolivia y el noroeste de Argentina. El maní que comemos es hijo del cruce de dos maníes silvestres.

Las plantas más parecidas a la «madre» crecen hoy en Río Seco, en Salta, una provincia del norte argentino [9]. El «padre» es otro maní silvestre, el Arachis ipaensis, de Tarija, en el sur de Bolivia. Una salteña y un tarijeño: el maní es un hijo de la frontera.

Un prado de maní silvestre en flor, con muchas florcitas amarillas sobre tallos finos.
La «madre» del maní en flor: un maní silvestre del noroeste argentino (Arachis duranensis).Foto: misco · Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0

A los dos los rastrearon unos botánicos que recorrieron décadas buscando maníes silvestres, el argentino Antonio Krapovickas y el estadounidense Walton Gregory. Ellos mismos contaron su método. Seguían los pocitos que dejan los animales que comen maní silvestre, como aves, cerdos, roedores y armadillos. Y a un primo del maní, en Jujuy, en el extremo norte argentino, lo encontraron gracias a los chicos del lugar, que salían a comerlo [2]. La ciencia, a veces, es preguntarle a los chicos.

Así dieron con el papá, el 3 de junio de 1971, en Ipa, una quebrada (un valle angosto entre cerros) de Tarija. Lo encontraron una sola vez, y nunca más apareció en otro lugar [2].

De él queda una sola muestra, juntada en 1977, en los bancos de semillas del mundo, los depósitos donde los científicos guardan semillas en frío para que una planta no desaparezca. Y en su lugar, dicen los genetistas que leyeron su ADN, «puede que ya haya desaparecido» [10].

El maní silvestre es muy casero. Sus semillas germinan debajo de la planta madre, y una mancha de plantas avanza un kilómetro cada mil años. Pero los parientes más cercanos del papá viven a más de 500 kilómetros al norte de Ipa. A ese paso, el viaje le habría llevado medio millón de años. Para los genetistas, «lo más probable es que los humanos transportaran la semilla» [10].

Alguien, hace miles de años, cargó una semilla de un lugar a otro. Sin ese viaje, no habría maní.

La fecha del cruce no se sabe con exactitud. Fue hace menos de diez mil años [11]. Lo que sí sabemos es desde cuándo lo comemos. Y la prueba está en los dientes.

¿Desde cuándo se come maní?

En Ñanchoc, un valle del norte del Perú, los arqueólogos encontraron una cáscara de maní de unos 8.500 años [12] [13]. La fecharon con radiocarbono, el método que mide la edad de los restos de plantas y animales.

Esa cáscara, además, no coincide ni con el maní de hoy ni con ningún maní silvestre conocido [12]. Era un maní, pero no del todo «nuestro» maní. Los primeros maníes iguales al nuestro aparecen recién hace unos 4.000 o 5.000 años, y los especialistas todavía discuten la fecha [11].

Y en la boca quedó otra prueba. Los investigadores rasparon el sarro de los dientes de la gente de ese valle y encontraron almidón de maní, una y otra vez [12]. Hace 8.000 años, el maní ya se les quedaba entre los dientes.

Mucho antes que los incas, cuyo imperio empieza en 1438 [14], los moche, un pueblo de la costa norte del Perú, ya lo trataban como un lujo. El Señor de Sipán, un gobernante moche que murió entre los años 240 y 310, fue enterrado con un collar de 20 maníes, 10 de oro y 10 de plata [15]. Mucho antes que el maní con chocolate, hubo maní de oro.

Una vasija de cerámica moche con asa en forma de estribo, decorada con una figura que tiene cuerpo de maní y cabeza y brazos humanos.
Una botella moche, de la costa norte del Perú (siglos V a VII), con un personaje que es mitad maní.The Metropolitan Museum of Art · Wikimedia Commons · CC0

Cuando llegaron los españoles, el maní ya llevaba miles de años en América. Lo primero que hicieron fue ponerle nombre. Varios.

¿Por qué se llama maní, cacahuate o cacahuete?

Maní es una palabra de los taínos, el pueblo que vivía en las grandes islas del Caribe cuando llegó Colón. El primer «maní» escrito que se conoce es del propio Colón, en una carta de 1495 a los Reyes Católicos, desde la isla de Santo Domingo: «el maní, qu’es fruta que debajo de la tierra naze» [16] [17].

Hay que decirlo completo: en ese mismo párrafo, la carta habla del tributo en oro que se les exigía a los caciques de la isla. Y esa carta nos llega por una copia que algunos historiadores discuten.

Cacahuate tiene una historia mejor: primero fue dinero. En náhuatl, la lengua de los mexicas (los «aztecas» de la escuela), el cacao se decía cacáhuatl, y con granos de cacao se pagaba. Una carta de hacia 1521 llama «cacahuate» a «una moneda» [16]. Al maní, según el Diccionario de americanismos, le pusieron tlalcacahuatl, «cacao de tierra» [18].

Recorte del capítulo «Del Maní» de Bernabé Cobo: el párrafo de las zorras que lo desentierran y de sus nombres, con «Cacaguate» resaltado en amarillo.
Bernabé Cobo, 1653: las zorras «muy golosas desta fruta» y los nombres del maní; en México, «Cacaguate». El amarillo es nuestro.Bernabé Cobo, «Historia del Nuevo Mundo» (1653), ed. de Sevilla, 1890, t. I, pp. 359–360 · Internet Archive (Harvard University) · dominio público

La palabra empezó valiendo dinero y terminó en el dicho mexicano «no vale un cacahuate». Y en Cuba, al revés: «maní» también quiere decir dinero [18].

¿Y en México había maní antes de los españoles? Los papeles no se ponen de acuerdo. El médico que el rey de España mandó a estudiar las plantas de México, en la década de 1570, escribió que el maní «anteriormente sólo se encontraba en la isla de Haití», como le decía él a la isla de Colón [19]. Pero en unas cuevas de Tehuacán, en Puebla, apareció maní de hace unos 2.000 años [20]. No se sabe cuál pesa más.

En el Paraguay y el nordeste argentino, los guaraníes tenían su propia palabra, mandubí [21]. Y en España terminó siendo cacahuete. El primero que encontramos escrito no es de España sino de Filipinas, entre 1803 y 1806; en España aparece recién en 1868 [16].

Con tantos nombres, salió a dar la vuelta al mundo.

¿Cómo llegó el maní al resto del mundo?

En barco. Los maníes de Brasil viajaron con los portugueses al oeste de África; los del Perú cruzaron el Pacífico hasta Filipinas, unas islas de Asia, y de ahí siguieron al resto del continente [22]. En Indonesia todavía lo llaman kacang manila, el de Manila, la capital de Filipinas. En China ya estaba a comienzos del siglo XVI [23].

De África, el maní volvió a América, y la pista lleva a la esclavitud. Un naturalista escribió en 1775 que a la Florida lo habían llevado los africanos esclavizados, desde Guinea [24]. Y el nombre que le dieron en Estados Unidos, goober, viene de una palabra africana, nguba, del Congo y Angola [25].

Lámina china antigua dibujada en tinta: una rama de maní con sus hojas y, abajo, las vainas.
El maní en un libro chino de plantas de 1848, donde aparece con su nombre chino, 落花生: «nacido de la flor caída».Ilustración: Wu Qijun, «Zhiwu mingshi tukao», 1848 · Wikimedia Commons · dominio público

Hasta Charles Darwin, el de la evolución, se confundió. En 1880 estudió cómo se mueven las hojas del maní y comentó que aguantaban el frío, a pesar de «su patria africana tropical» [26]. El maní era sudamericano, pero ya tenía pasaporte africano.

Después vino el desastre más caro. En 1947, el gobierno británico anunció un plan para plantar maní a lo grande en Tanganica, un territorio del este de África que hoy es parte de Tanzania. Iban a desmontar 3¼ millones de acres, más de un millón de hectáreas. Para 1949 iban por «un doceavo» de lo previsto [27].

La cosecha de 1948 fue «apenas lo justo para la semilla del año siguiente». La de 1949, según dijo un diputado y quedó en las actas del Parlamento, fue de unas 2.000 toneladas en lugar de 250.000 [27].

En 1951 dieron por perdidos 36,5 millones de libras esterlinas, y el informe final concluyó que el maní «no es una planta que se preste fácilmente a métodos masivos en superficies enormes». En el Parlamento lo despidieron con tres palabras: el plan del maní estaba «muerto, muerto, muerto» [27]. Como el maní, terminó bajo tierra.

¿De dónde viene el maní que comés?

Depende de dónde vivas. Con los datos de aduana de 2024, el mapa queda así [28]:

  • Argentina fue, en 2024, el país que más facturó vendiendo maní crudo al mundo, y tres de cada cuatro de esos dólares vienen de Europa. Siete de cada diez hectáreas de maní argentino están en la provincia de Córdoba, en el centro del país [29].
  • México compra más maní del que cosecha, y de todo el que compra afuera, el 89 % es de Estados Unidos.
  • España se lo compra sobre todo a China y a Argentina; Chile, a Argentina; el Perú, a Bolivia; Colombia, a Brasil; y Centroamérica, a Nicaragua.

Un dato para la sobremesa. Los Países Bajos, que no cultivan ni una planta de maní, son el quinto exportador de maní crudo del mundo. La mitad de lo que compran es argentino [28].

Los cacahuates japoneses son mexicanos. Los inventó en la Ciudad de México, después de 1943, un japonés que se quedó sin trabajo por la Segunda Guerra Mundial y cambió la harina de arroz por la de trigo [30].

Un puñado de cacahuates japoneses en la palma de una mano: maníes cubiertos de una capa crujiente de color dorado.
Los cacahuates japoneses: nacieron en la Ciudad de México.Foto: Aurelio de Sandoval · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

El Mantecol, el dulce de maní más famoso de Argentina, nació de la halva, un dulce griego de sésamo. Un pastelero griego que llegó a Buenos Aires en 1939 no consiguió sésamo y la hizo con maní [31].

«El manisero», la canción cubana, llegó en 1930 a Broadway, la calle de los teatros de Nueva York, con un carrito de maní en el escenario. Hoy está en el registro de grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos [32].

Mito contra documento

El mito

El maní es una nuez, un fruto seco más.

El documento

Es una legumbre que entierra sus frutos, de la familia de la lenteja y el garbanzo. En 1535 un cronista ya lo llamaba «muy ordinaria legumbre», y en 1640 un boticario de Londres escribió que decirle nuez era un error.

El mito

Los incas cultivaban el maní hace 7.000 años.

El documento

Los restos más viejos, en Ñanchoc (Perú), tienen unos 8.500 años, miles de años antes de los incas, cuyo imperio empieza en 1438. El famoso «7.600» sale de un comunicado de prensa de una universidad, de 2007.

El mito

La palabra «maní» viene del guaraní.

El documento

Es una palabra taína, del Caribe: ya está escrita en la isla de Colón en 1495, mucho antes de que los españoles llegaran a tierra guaraní. Los guaraníes le decían «mandubí».

Información clasificada

El nombre que le puso alguien que nunca lo vio

Arachis, el nombre científico del maní, era el de una planta griega que, según Teofrasto, el botánico alumno de Aristóteles, «da fruto bajo tierra», cosa «que parece asombrosa» [33]. El nombre anduvo dando vueltas: en 1601 un botánico se lo puso a la papa (la patata) [34], y en 1640 Parkinson, el boticario de Londres, se lo puso al maní, admitiendo que «todavía no le hemos visto la cara arriba de la tierra» [7]. Le puso nombre sin conocerlo.

El aceite prohibido

En 1926, España prohibió llamar «aceite comestible» a cualquier aceite que no fuera de oliva, y prohibió importar maní para hacer aceite [35]. Las fábricas de aceite de maní de Valencia se pararon «desde el mismo día», y en 1934 el gobierno mandó indemnizarlas y desmontar las máquinas [36]. El aceite de cacahuete, como le dicen en España, era comestible. Lo que no podía era llamarse así.

Recorte de la Gaceta de Madrid del 9 de junio de 1926, con el título «Real decreto-ley» y el artículo 1.º; resaltada en amarillo, la frase que prohíbe dar el nombre de aceite de oliva o aceite comestible a cualquier otro líquido.
La «Gaceta de Madrid» del 9 de junio de 1926: sólo el de oliva podía llamarse «aceite comestible». El amarillo es nuestro.«Gaceta de Madrid», núm. 160, 9 de junio de 1926, p. 1434 · Fuente: Agencia Estatal BOE · reutilización permitida

¿Entonces cuál es el origen del maní?

El maní nació en el sur de Bolivia y el noroeste de Argentina, del cruce de dos maníes silvestres, y lo más probable es que alguien haya cargado la semilla del papá más de 500 kilómetros. Un pariente suyo ya se comía en el norte del Perú hace unos 8.500 años.

Tomó un nombre del Caribe y otro de una moneda de cacao, y viajó en barco por todo el mundo hasta volver, en una bolsita, a tu picada o a tu botana. No es nuez, no es raíz y no crece en un árbol. Es una flor que se entierra.

El caso en video

Este es un caso abierto: está investigado y escrito, pero todavía no tiene video. Si querés verlo con los títeres de papel (el papá del maní en su congelador de semillas, la flor que se zambulle en la tierra, el sarro de 8.000 años y los diputados británicos contando la cosecha), sumate al Club del Expediente y votalo.

Y una pregunta que sólo vos podés contestar: ¿maní, cacahuate o cacahuete? ¿Cómo le dicen en tu casa?

Línea de tiempo

  1. 6500 a. C.

    Hace unos 8.500 años, en Ñanchoc, en el norte del Perú, alguien deja una cáscara de un maní que no es del todo el nuestro; en los dientes de la gente de ese valle queda almidón de maní.

  2. 275

    Entre los años 240 y 310 muere el Señor de Sipán, un gobernante moche de la costa norte del Perú, con un collar de 20 maníes de oro y plata.

  3. 1495

    Primer «maní» escrito que se conoce: una carta de Colón a los Reyes desde la isla de Santo Domingo, que conocemos por una copia.

  4. 1503

    En China, una crónica local explica el nombre «luohuasheng» (si ya era nuestro maní, se discute): «la flor cae al suelo y el fruto nace dentro de la tierra».

  5. 1521

    Hacia esa fecha, una carta escrita en México llama «cacahuate» al cacao que se usa como moneda.

  6. 1535

    El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo llama al maní «muy ordinaria legumbre» de los pueblos del Caribe.

  7. 1640

    En Londres, un boticario anota que los marineros le dicen «nuez de tierra», «bastante equivocadamente».

  8. 1653

    El jesuita Bernabé Cobo anota que los mexicanos le dicen «cacaguate» y que las zorras lo desentierran.

  9. 1806

    El primer «cacahuete» escrito que encontramos es de Filipinas, entre 1803 y 1806; en España aparece recién en 1868.

  10. 1880

    Charles Darwin estudia el maní y lo cree africano.

  11. 1926

    España prohíbe llamar «aceite comestible» a cualquier aceite que no sea de oliva; las fábricas de aceite de maní de Valencia se paran.

  12. 1930

    «El manisero», la canción cubana, llega a un teatro de Broadway con un carrito de maní.

  13. 1949

    El plan británico del maní de Tanganica (hoy parte de Tanzania) cosecha 2.000 toneladas en vez de 250.000.

  14. 1971

    Unos botánicos encuentran en Ipa (Tarija, Bolivia) el maní silvestre que resultó ser el «padre» del maní cultivado. Nunca más lo hallaron en otro lugar.

  15. 2024

    Argentina es, ese año, el país que más factura vendiendo maní crudo al mundo; de todo el maní que México compra afuera, el 89 % es de Estados Unidos.

En el mapa

Ipa, quebrada de Thaiguate (Tarija, Bolivia), donde se encontró el «padre» del maní

21,0° S · 63,42° O

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llama el árbol que da el maní?

No hay árbol de maní. El maní sale de una mata anual de 15 a 60 centímetros, de flores amarillas parecidas a las de la arveja (el guisante o chícharo). Después de florecer, la planta hunde en la tierra un tallito, el «clavo», y ahí abajo, a oscuras, se forma la vaina con los maníes adentro.

¿Es lo mismo el cacahuate que el maní?

Sí, es la misma semilla con distintos nombres. «Maní» es una palabra taína, del Caribe, y es la más usada en el mundo hispano; en México, Honduras y Nicaragua se dice «cacahuate», del náhuatl, la lengua de los mexicas, y en España, «cacahuete». En Guatemala también se dice «manía».

¿El maní es un tubérculo?

No. Un tubérculo es un tallo engrosado bajo tierra, como la papa (la patata). El maní es el fruto de la flor: la flor fecundada hunde un tallito en la tierra y ahí se forma la vaina. Desde el siglo XVI muchos lo confundieron con una raíz, pero fray Bartolomé de las Casas ya escribió que «no era raíces».

¿El maní es una legumbre?

Botánicamente sí: es de la familia de la lenteja, el garbanzo y la arveja, y sus semillas se forman en una vaina. No es una nuez. Para el comercio, la FAO lo agrupa con la soja, entre las oleaginosas, porque gran parte se usa para sacar aceite.

¿Cómo se cultiva el maní?

Se siembra la semilla y la planta tarda unos 100 a 150 días. Florece, la flor se poliniza casi siempre sola, y unos días después hunde el «clavo» de 5 a 7 centímetros en la tierra, donde engorda la vaina.

¿Tenés otra teoría?

Mientras el caso espera su video, la charla sigue en el canal: suscribite y dejá tu teoría en los comentarios del último expediente.

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Fuentes

Fuentes en revisión. Este caso está investigado en fuentes originales y prechequeado. Cada fuente la revisa a mano una persona cuando el caso gana su video.

Cómo investigamos

  1. [1]D. H. Putnam y otros, «Peanut», «Alternative Field Crops Manual», Universidades de Wisconsin y Minnesota, 1991Web
  2. [2]Antonio Krapovickas y Walton C. Gregory, «Taxonomía del género Arachis (Leguminosae)», «Bonplandia» 8 (1–4): 1–186, Corrientes, 1994Artículo
  3. [3]Y. Cui y otros, sobre la formación de la vaina del maní bajo tierra, «Frontiers in Plant Science» 13: 904162, 2022Artículo
  4. [4]Wang Hongyan y Shi Weiguo, sobre la llegada del maní a China, «Zhongguo shehui kexue bao» (Academia China de Ciencias Sociales), 25 de julio de 2025, que transcribe la gaceta de Changshu de 1503Artículo
  5. [5]Gonzalo Fernández de Oviedo, «Historia general y natural de las Indias» (1535), lib. VII, cap. V «Del maní», ed. de Amador de los Ríos, t. I, 1851Libro
  6. [6]Bernabé Cobo, «Historia del Nuevo Mundo» (1653), lib. IV, cap. XII «Del maní», ed. de Sevilla, 1890, t. I, pp. 359–360Libro
  7. [7]John Parkinson, «Theatrum Botanicum», Londres, 1640, pp. 1069–1070Libro
  8. [8]FAO, «Definition and Classification of Commodities», cap. 4 (legumbres) y 6 (oleaginosas)Web
  9. [9]D. J. Bertioli y otros, genoma del maní cultivado, «Nature Genetics» 51: 877–884, 2019Artículo
  10. [10]D. J. Bertioli y otros, genomas de Arachis duranensis y Arachis ipaensis, «Nature Genetics» 48: 438–446, 2016Artículo
  11. [11]«A single hybrid origin of cultivated peanut», «The Plant Journal», diciembre de 2025 (PMC12737836)Artículo
  12. [12]Dolores R. Piperno y Tom D. Dillehay, sobre granos de almidón en dientes humanos del norte del Perú, «PNAS» 105: 19622–19627, 2008Artículo
  13. [13]«Peanuts, cotton, squash first farmed in Peru 6,000-10,000 years ago», «Mongabay», 28 de junio de 2007Artículo
  14. [14]Mark Cartwright, «Pachacútec Inca Yupanqui», «World History Encyclopedia»Web
  15. [15]PromPerú, «Who Was the Lord of Sipán?», 8 de mayo de 2018Web
  16. [16]Real Academia Española, Corpus Diacrónico del Español (CORDE): la carta de Colón a los Reyes (1495), la carta del licenciado Zuazo (hacia 1521), José de Acosta (1590), Bartolomé de las Casas y los primeros «cacahuete» (Filipinas, 1803–1806; España, 1868)Web
  17. [17]«Diccionario histórico del español de Canarias», «maní», en el Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española (RAE, 2021)Web
  18. [18]Asociación de Academias de la Lengua Española, «Diccionario de americanismos» (2010), «maní» y «cacahuate» (con la etimología tlalcacahuatl, «cacao de tierra»)Web
  19. [19]Francisco Hernández, «Historia de las plantas de Nueva España» (década de 1570), t. III, UNAM, 1946, lib. VI, caps. LXXXVII–XCIV, pp. 909–919Libro
  20. [20]CONABIO (México), «Cacahuate» (copia archivada en 2017)Web
  21. [21]Antonio Ruiz de Montoya, «Tesoro de la lengua guaraní», Madrid, 1639, «Mandubí»Libro
  22. [22]PROTA, «Arachis hypogaea» (B. R. Ntare, 2007), y PROSEA, «Arachis hypogaea» (las rutas del maní a África y a Asia)Web
  23. [23]C. Wu, estudio sobre la llegada del maní a Fujian y Zhejiang, 2014Artículo
  24. [24]Bernard Romans, «A Concise Natural History of East and West Florida», 1775, p. 131Libro
  25. [25]«American Heritage Dictionary», «goober»Web
  26. [26]Charles Darwin, «The Power of Movement in Plants», Londres, 1880, p. 289Libro
  27. [27]Actas del Parlamento británico (Hansard): Cámara de los Comunes, 5 de febrero de 1947, 27 de julio de 1949 y 20 de febrero de 1951, y Cámara de los Lores, 14 de diciembre de 1949, sobre el plan del maní de TanganicaDocumento
  28. [28]Naciones Unidas, UN Comtrade: exportaciones e importaciones de maní crudo (HS 1202) de los países de habla hispana y de los Países Bajos, 2024Web
  29. [29]Ferrari, Ramseyer y Terré, informe sobre el maní argentino, Bolsa de Comercio de Rosario, 29 de agosto de 2025Documento
  30. [30]Sergio Hernández Galindo (INAH) y Elena Nakatani Sánchez, sobre el origen de los cacahuates japoneses, «Discover Nikkei», 31 de agosto de 2018Artículo
  31. [31]Gabriela Origlia, sobre Miguel Georgalos y el Mantecol, «La Nación», 5 de febrero de 2021Artículo
  32. [32]Carol A. Hess, ensayo sobre «El manisero», National Recording Registry, Biblioteca del Congreso de Estados UnidosDocumento
  33. [33]Teofrasto, «Historia de las plantas», I, 1, 7 e I, 6, 12 (trad. de A. Hort, Loeb, 1916)Libro
  34. [34]Carolus Clusius, «Rariorum plantarum historia», Amberes, 1601, lib. IV, cap. LIILibro
  35. [35]«Gaceta de Madrid», núm. 160, 9 de junio de 1926, pp. 1434–1435 (real decreto-ley sobre aceites)Documento
  36. [36]«Gaceta de Madrid», núm. 229, 17 de agosto de 1934, pp. 1554–1556 (indemnización y desmonte de las fábricas de aceite de cacahuete)Documento
  37. [37]Universidad de Vanderbilt, comunicado de prensa sobre los hallazgos de Ñanchoc, en «ScienceDaily», 28 de junio de 2007Web

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¿Cuál es el origen del pistacho y de dónde viene?

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El pistacho es la semilla de un árbol que crece solo en el noreste de Irán y en Asia Central, y que se cultiva desde hace miles de años entre Afganistán y Siria. A España llegó hace casi 2.000 años con un caballero romano que trabajaba para el gobernador de Siria. Y ese gobernador era el jefe de Poncio Pilato.

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¿Cuál es el origen de la chía y de dónde viene?

Origen verificado

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La chía es una planta de la familia de las salvias, nativa de México: se comen sus semillas. Los mexicas (los «aztecas») la cobraban como impuesto, y en 1697 indígenas y españoles la tomaban en agua con azúcar. La cucharada que aguantaba un día entero la escribió en 1894 un médico de California, sobre otra planta; los aztecas aparecen, en lo que encontramos, más de un siglo después.

Expediente Nº 02

¿Cuál es el origen del mate?

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El mate es de origen guaraní: los pueblos guaraníes de la selva del Alto Paraná ya consumían la yerba, que llamaban caá, antes de la llegada de los europeos. La palabra «mate» viene del quechua «mati», calabaza. Los españoles adoptaron la costumbre, Hernandarias la prohibió en 1616 sin éxito y los jesuitas lograron cultivarla.