Caso abierto · Fuentes en revisión
¿Cuál es el origen del maní y de dónde viene?
Investigó: Germán · Maldito NRDEditó: Noe · La Tía Hippie
Publicado: 16 min de lectura
Respuesta corta
El maní es la semilla de una mata baja de flores amarillas, pariente de la lenteja y del garbanzo, que entierra sus frutos. Nació en el sur de Bolivia y el noroeste de Argentina, del cruce de dos maníes silvestres, y lo más probable es que exista porque alguien llevó la semilla del «papá» más de 500 kilómetros. Ese papá se encontró una sola vez, en 1971.
Ficha del expediente · Caso abierto
- Origen
- Cruce de dos maníes silvestres hace menos de 10.000 años · restos de un pariente en el Perú, de hace unos 8.500
- Lugar
- Sur de Bolivia y noroeste de Argentina (Tarija y Salta)
- Estado
- Origen verificado
- Pistas
- 7
- Fuentes
- Fuentes en revisión
Sudamericano y con tres nombres: maní, cacahuate y cacahuete. No es nuez ni raíz: es una legumbre que entierra sus frutos.
Este caso todavía no tiene video
Está investigado y escrito, esperando su turno. Los casos que más piden los socios del Club se vuelven video, con títeres de papel.
Quiero el video de este casoEn este expediente
- ¿Cómo es la planta del maní y por qué no hay árbol?
- ¿El maní es una nuez, una legumbre o un tubérculo?
- ¿De dónde es originario el maní?
- ¿Desde cuándo se come maní?
- ¿Por qué se llama maní, cacahuate o cacahuete?
- ¿Cómo llegó el maní al resto del mundo?
- ¿De dónde viene el maní que comés?
- Mito contra documento
- Información clasificada
- ¿Entonces cuál es el origen del maní?
- El caso en video
El de la picada, la botana o el aperitivo. El de la garrapiñada del carrito, los cacahuates japoneses, el maní con chocolate, la crema de maní de las películas. Lo comiste mil veces y, según dónde vivas, le decís maní, cacahuate o cacahuete. Pero seguro nunca lo viste crecer.
Si te lo imaginabas colgando de un árbol, no te preocupes: es una de las preguntas que la gente le hace a Google. No hay árbol. La flor se marchita, se clava en la tierra y el maní nace ahí abajo, a oscuras. Es una planta que esconde a sus hijos.
Su historia de familia es mejor todavía. El maní que comés es hijo de dos maníes silvestres, y lo más probable es que exista porque hace miles de años alguien cargó una semilla más de 500 kilómetros. Al papá, el de esa semilla, se lo encontró una sola vez, en una quebrada de Bolivia, y hoy casi sólo queda guardado en un banco de semillas.
Hay más: una palabra que antes era dinero, un plan británico que cosechó apenas la semilla y el mapa de dónde viene el maní que comés vos. Abrimos el expediente.
¿Cómo es la planta del maní y por qué no hay árbol?
El maní sale de una mata que no pasa de la rodilla, de entre 15 y 60 centímetros. Tiene flores amarillas, parecidas a las de la arveja (el guisante o chícharo, según el país), y vive un solo año [1].
Cuando la flor se marchita, de su base sale un tallito, el clavo (así le dicen los agricultores), que crece hacia abajo y se hunde unos 5 a 7 centímetros en la tierra [2] [1]. Ahí, a oscuras, se arma la vaina. Si por algún motivo asoma a la luz, se pone verde y deja de crecer [3].

Los chinos lo resumieron mejor que cualquier botánico. Lo llaman luohuasheng (落花生), «nacido de la flor caída», y una crónica china de 1503 ya explicaba el nombre así: dice la gente que la flor cae al suelo y el fruto nace dentro de la tierra [4]. Si esa planta de 1503 ya era nuestro maní o una prima china, todavía se discute.
¿El maní es una nuez, una legumbre o un tubérculo?
Es una legumbre, como la lenteja y el garbanzo: sus semillas se forman dentro de una vaina. Lo que está bajo tierra es el fruto de la flor.
La confusión tiene casi 500 años. En 1535, Gonzalo Fernández de Oviedo, un cronista español que vivía en Santo Domingo, en la isla que hoy comparten Haití y la República Dominicana, lo llamó «muy ordinaria legumbre» de los indígenas [5]. Y no, no lo estaba insultando. «Ordinaria» quería decir «de todos los días».
Más de un siglo después, en 1653, el jesuita Bernabé Cobo, que escribió una historia natural de América, insistía en que era «una raíz muy diferente de todas las demás». Eso sí, anotó que las zorras eran «muy golosas» de maní y lo desenterraban [6].
¿Y lo de la nuez? En 1640, un boticario de Londres, John Parkinson, anotó que los marineros ingleses lo llamaban «nueces de tierra», y agregó: «bastante equivocadamente, como hacen con casi todo lo que encuentran allá» [7]. Fuimos a buscar el libro. Está escaneado, y la frase está en la página 1070. Eso que hoy circula en las redes como novedad lo escribió un boticario hace casi 400 años.

Para la FAO, el organismo de las Naciones Unidas que se ocupa de la agricultura y la comida, el maní va con la soja, entre las oleaginosas, las plantas que se cultivan para sacar aceite [8]. Legumbre de nacimiento, aceitera de profesión.
¿De dónde es originario el maní?
Del sur de Bolivia y el noroeste de Argentina. El maní que comemos es hijo del cruce de dos maníes silvestres.
Las plantas más parecidas a la «madre» crecen hoy en Río Seco, en Salta, una provincia del norte argentino [9]. El «padre» es otro maní silvestre, el Arachis ipaensis, de Tarija, en el sur de Bolivia. Una salteña y un tarijeño: el maní es un hijo de la frontera.

A los dos los rastrearon unos botánicos que recorrieron décadas buscando maníes silvestres, el argentino Antonio Krapovickas y el estadounidense Walton Gregory. Ellos mismos contaron su método. Seguían los pocitos que dejan los animales que comen maní silvestre, como aves, cerdos, roedores y armadillos. Y a un primo del maní, en Jujuy, en el extremo norte argentino, lo encontraron gracias a los chicos del lugar, que salían a comerlo [2]. La ciencia, a veces, es preguntarle a los chicos.
Así dieron con el papá, el 3 de junio de 1971, en Ipa, una quebrada (un valle angosto entre cerros) de Tarija. Lo encontraron una sola vez, y nunca más apareció en otro lugar [2].
De él queda una sola muestra, juntada en 1977, en los bancos de semillas del mundo, los depósitos donde los científicos guardan semillas en frío para que una planta no desaparezca. Y en su lugar, dicen los genetistas que leyeron su ADN, «puede que ya haya desaparecido» [10].
El maní silvestre es muy casero. Sus semillas germinan debajo de la planta madre, y una mancha de plantas avanza un kilómetro cada mil años. Pero los parientes más cercanos del papá viven a más de 500 kilómetros al norte de Ipa. A ese paso, el viaje le habría llevado medio millón de años. Para los genetistas, «lo más probable es que los humanos transportaran la semilla» [10].
Alguien, hace miles de años, cargó una semilla de un lugar a otro. Sin ese viaje, no habría maní.
La fecha del cruce no se sabe con exactitud. Fue hace menos de diez mil años [11]. Lo que sí sabemos es desde cuándo lo comemos. Y la prueba está en los dientes.
¿Desde cuándo se come maní?
En Ñanchoc, un valle del norte del Perú, los arqueólogos encontraron una cáscara de maní de unos 8.500 años [12] [13]. La fecharon con radiocarbono, el método que mide la edad de los restos de plantas y animales.
Esa cáscara, además, no coincide ni con el maní de hoy ni con ningún maní silvestre conocido [12]. Era un maní, pero no del todo «nuestro» maní. Los primeros maníes iguales al nuestro aparecen recién hace unos 4.000 o 5.000 años, y los especialistas todavía discuten la fecha [11].
Y en la boca quedó otra prueba. Los investigadores rasparon el sarro de los dientes de la gente de ese valle y encontraron almidón de maní, una y otra vez [12]. Hace 8.000 años, el maní ya se les quedaba entre los dientes.
Mucho antes que los incas, cuyo imperio empieza en 1438 [14], los moche, un pueblo de la costa norte del Perú, ya lo trataban como un lujo. El Señor de Sipán, un gobernante moche que murió entre los años 240 y 310, fue enterrado con un collar de 20 maníes, 10 de oro y 10 de plata [15]. Mucho antes que el maní con chocolate, hubo maní de oro.

Cuando llegaron los españoles, el maní ya llevaba miles de años en América. Lo primero que hicieron fue ponerle nombre. Varios.
¿Por qué se llama maní, cacahuate o cacahuete?
Maní es una palabra de los taínos, el pueblo que vivía en las grandes islas del Caribe cuando llegó Colón. El primer «maní» escrito que se conoce es del propio Colón, en una carta de 1495 a los Reyes Católicos, desde la isla de Santo Domingo: «el maní, qu’es fruta que debajo de la tierra naze» [16] [17].
Hay que decirlo completo: en ese mismo párrafo, la carta habla del tributo en oro que se les exigía a los caciques de la isla. Y esa carta nos llega por una copia que algunos historiadores discuten.
Cacahuate tiene una historia mejor: primero fue dinero. En náhuatl, la lengua de los mexicas (los «aztecas» de la escuela), el cacao se decía cacáhuatl, y con granos de cacao se pagaba. Una carta de hacia 1521 llama «cacahuate» a «una moneda» [16]. Al maní, según el Diccionario de americanismos, le pusieron tlalcacahuatl, «cacao de tierra» [18].

La palabra empezó valiendo dinero y terminó en el dicho mexicano «no vale un cacahuate». Y en Cuba, al revés: «maní» también quiere decir dinero [18].
¿Y en México había maní antes de los españoles? Los papeles no se ponen de acuerdo. El médico que el rey de España mandó a estudiar las plantas de México, en la década de 1570, escribió que el maní «anteriormente sólo se encontraba en la isla de Haití», como le decía él a la isla de Colón [19]. Pero en unas cuevas de Tehuacán, en Puebla, apareció maní de hace unos 2.000 años [20]. No se sabe cuál pesa más.
En el Paraguay y el nordeste argentino, los guaraníes tenían su propia palabra, mandubí [21]. Y en España terminó siendo cacahuete. El primero que encontramos escrito no es de España sino de Filipinas, entre 1803 y 1806; en España aparece recién en 1868 [16].
Con tantos nombres, salió a dar la vuelta al mundo.
¿Cómo llegó el maní al resto del mundo?
En barco. Los maníes de Brasil viajaron con los portugueses al oeste de África; los del Perú cruzaron el Pacífico hasta Filipinas, unas islas de Asia, y de ahí siguieron al resto del continente [22]. En Indonesia todavía lo llaman kacang manila, el de Manila, la capital de Filipinas. En China ya estaba a comienzos del siglo XVI [23].
De África, el maní volvió a América, y la pista lleva a la esclavitud. Un naturalista escribió en 1775 que a la Florida lo habían llevado los africanos esclavizados, desde Guinea [24]. Y el nombre que le dieron en Estados Unidos, goober, viene de una palabra africana, nguba, del Congo y Angola [25].

Hasta Charles Darwin, el de la evolución, se confundió. En 1880 estudió cómo se mueven las hojas del maní y comentó que aguantaban el frío, a pesar de «su patria africana tropical» [26]. El maní era sudamericano, pero ya tenía pasaporte africano.
Después vino el desastre más caro. En 1947, el gobierno británico anunció un plan para plantar maní a lo grande en Tanganica, un territorio del este de África que hoy es parte de Tanzania. Iban a desmontar 3¼ millones de acres, más de un millón de hectáreas. Para 1949 iban por «un doceavo» de lo previsto [27].
La cosecha de 1948 fue «apenas lo justo para la semilla del año siguiente». La de 1949, según dijo un diputado y quedó en las actas del Parlamento, fue de unas 2.000 toneladas en lugar de 250.000 [27].
En 1951 dieron por perdidos 36,5 millones de libras esterlinas, y el informe final concluyó que el maní «no es una planta que se preste fácilmente a métodos masivos en superficies enormes». En el Parlamento lo despidieron con tres palabras: el plan del maní estaba «muerto, muerto, muerto» [27]. Como el maní, terminó bajo tierra.
¿De dónde viene el maní que comés?
Depende de dónde vivas. Con los datos de aduana de 2024, el mapa queda así [28]:
- Argentina fue, en 2024, el país que más facturó vendiendo maní crudo al mundo, y tres de cada cuatro de esos dólares vienen de Europa. Siete de cada diez hectáreas de maní argentino están en la provincia de Córdoba, en el centro del país [29].
- México compra más maní del que cosecha, y de todo el que compra afuera, el 89 % es de Estados Unidos.
- España se lo compra sobre todo a China y a Argentina; Chile, a Argentina; el Perú, a Bolivia; Colombia, a Brasil; y Centroamérica, a Nicaragua.
Un dato para la sobremesa. Los Países Bajos, que no cultivan ni una planta de maní, son el quinto exportador de maní crudo del mundo. La mitad de lo que compran es argentino [28].
Los cacahuates japoneses son mexicanos. Los inventó en la Ciudad de México, después de 1943, un japonés que se quedó sin trabajo por la Segunda Guerra Mundial y cambió la harina de arroz por la de trigo [30].

El Mantecol, el dulce de maní más famoso de Argentina, nació de la halva, un dulce griego de sésamo. Un pastelero griego que llegó a Buenos Aires en 1939 no consiguió sésamo y la hizo con maní [31].
«El manisero», la canción cubana, llegó en 1930 a Broadway, la calle de los teatros de Nueva York, con un carrito de maní en el escenario. Hoy está en el registro de grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos [32].
Mito contra documento
El mito
El maní es una nuez, un fruto seco más.
El documento
Es una legumbre que entierra sus frutos, de la familia de la lenteja y el garbanzo. En 1535 un cronista ya lo llamaba «muy ordinaria legumbre», y en 1640 un boticario de Londres escribió que decirle nuez era un error.
El mito
Los incas cultivaban el maní hace 7.000 años.
El documento
Los restos más viejos, en Ñanchoc (Perú), tienen unos 8.500 años, miles de años antes de los incas, cuyo imperio empieza en 1438. El famoso «7.600» sale de un comunicado de prensa de una universidad, de 2007.
El mito
La palabra «maní» viene del guaraní.
El documento
Es una palabra taína, del Caribe: ya está escrita en la isla de Colón en 1495, mucho antes de que los españoles llegaran a tierra guaraní. Los guaraníes le decían «mandubí».
Información clasificada
El nombre que le puso alguien que nunca lo vio
Arachis, el nombre científico del maní, era el de una planta griega que, según Teofrasto, el botánico alumno de Aristóteles, «da fruto bajo tierra», cosa «que parece asombrosa» [33]. El nombre anduvo dando vueltas: en 1601 un botánico se lo puso a la papa (la patata) [34], y en 1640 Parkinson, el boticario de Londres, se lo puso al maní, admitiendo que «todavía no le hemos visto la cara arriba de la tierra» [7]. Le puso nombre sin conocerlo.
El aceite prohibido
En 1926, España prohibió llamar «aceite comestible» a cualquier aceite que no fuera de oliva, y prohibió importar maní para hacer aceite [35]. Las fábricas de aceite de maní de Valencia se pararon «desde el mismo día», y en 1934 el gobierno mandó indemnizarlas y desmontar las máquinas [36]. El aceite de cacahuete, como le dicen en España, era comestible. Lo que no podía era llamarse así.

¿Entonces cuál es el origen del maní?
El maní nació en el sur de Bolivia y el noroeste de Argentina, del cruce de dos maníes silvestres, y lo más probable es que alguien haya cargado la semilla del papá más de 500 kilómetros. Un pariente suyo ya se comía en el norte del Perú hace unos 8.500 años.
Tomó un nombre del Caribe y otro de una moneda de cacao, y viajó en barco por todo el mundo hasta volver, en una bolsita, a tu picada o a tu botana. No es nuez, no es raíz y no crece en un árbol. Es una flor que se entierra.
El caso en video
Este es un caso abierto: está investigado y escrito, pero todavía no tiene video. Si querés verlo con los títeres de papel (el papá del maní en su congelador de semillas, la flor que se zambulle en la tierra, el sarro de 8.000 años y los diputados británicos contando la cosecha), sumate al Club del Expediente y votalo.
Y una pregunta que sólo vos podés contestar: ¿maní, cacahuate o cacahuete? ¿Cómo le dicen en tu casa?
Línea de tiempo
6500 a. C.
Hace unos 8.500 años, en Ñanchoc, en el norte del Perú, alguien deja una cáscara de un maní que no es del todo el nuestro; en los dientes de la gente de ese valle queda almidón de maní.
275
Entre los años 240 y 310 muere el Señor de Sipán, un gobernante moche de la costa norte del Perú, con un collar de 20 maníes de oro y plata.
1495
Primer «maní» escrito que se conoce: una carta de Colón a los Reyes desde la isla de Santo Domingo, que conocemos por una copia.
1503
En China, una crónica local explica el nombre «luohuasheng» (si ya era nuestro maní, se discute): «la flor cae al suelo y el fruto nace dentro de la tierra».
1521
Hacia esa fecha, una carta escrita en México llama «cacahuate» al cacao que se usa como moneda.
1535
El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo llama al maní «muy ordinaria legumbre» de los pueblos del Caribe.
1640
En Londres, un boticario anota que los marineros le dicen «nuez de tierra», «bastante equivocadamente».
1653
El jesuita Bernabé Cobo anota que los mexicanos le dicen «cacaguate» y que las zorras lo desentierran.
1806
El primer «cacahuete» escrito que encontramos es de Filipinas, entre 1803 y 1806; en España aparece recién en 1868.
1880
Charles Darwin estudia el maní y lo cree africano.
1926
España prohíbe llamar «aceite comestible» a cualquier aceite que no sea de oliva; las fábricas de aceite de maní de Valencia se paran.
1930
«El manisero», la canción cubana, llega a un teatro de Broadway con un carrito de maní.
1949
El plan británico del maní de Tanganica (hoy parte de Tanzania) cosecha 2.000 toneladas en vez de 250.000.
1971
Unos botánicos encuentran en Ipa (Tarija, Bolivia) el maní silvestre que resultó ser el «padre» del maní cultivado. Nunca más lo hallaron en otro lugar.
2024
Argentina es, ese año, el país que más factura vendiendo maní crudo al mundo; de todo el maní que México compra afuera, el 89 % es de Estados Unidos.
En el mapa
Ipa, quebrada de Thaiguate (Tarija, Bolivia), donde se encontró el «padre» del maní
21,0° S · 63,42° O
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llama el árbol que da el maní?
No hay árbol de maní. El maní sale de una mata anual de 15 a 60 centímetros, de flores amarillas parecidas a las de la arveja (el guisante o chícharo). Después de florecer, la planta hunde en la tierra un tallito, el «clavo», y ahí abajo, a oscuras, se forma la vaina con los maníes adentro.
¿Es lo mismo el cacahuate que el maní?
Sí, es la misma semilla con distintos nombres. «Maní» es una palabra taína, del Caribe, y es la más usada en el mundo hispano; en México, Honduras y Nicaragua se dice «cacahuate», del náhuatl, la lengua de los mexicas, y en España, «cacahuete». En Guatemala también se dice «manía».
¿El maní es un tubérculo?
No. Un tubérculo es un tallo engrosado bajo tierra, como la papa (la patata). El maní es el fruto de la flor: la flor fecundada hunde un tallito en la tierra y ahí se forma la vaina. Desde el siglo XVI muchos lo confundieron con una raíz, pero fray Bartolomé de las Casas ya escribió que «no era raíces».
¿El maní es una legumbre?
Botánicamente sí: es de la familia de la lenteja, el garbanzo y la arveja, y sus semillas se forman en una vaina. No es una nuez. Para el comercio, la FAO lo agrupa con la soja, entre las oleaginosas, porque gran parte se usa para sacar aceite.
¿Cómo se cultiva el maní?
Se siembra la semilla y la planta tarda unos 100 a 150 días. Florece, la flor se poliniza casi siempre sola, y unos días después hunde el «clavo» de 5 a 7 centímetros en la tierra, donde engorda la vaina.
¿Tenés otra teoría?
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Fuentes en revisión. Este caso está investigado en fuentes originales y prechequeado. Cada fuente la revisa a mano una persona cuando el caso gana su video.
- [1]D. H. Putnam y otros, «Peanut», «Alternative Field Crops Manual», Universidades de Wisconsin y Minnesota, 1991
- [2]Antonio Krapovickas y Walton C. Gregory, «Taxonomía del género Arachis (Leguminosae)», «Bonplandia» 8 (1–4): 1–186, Corrientes, 1994
- [3]Y. Cui y otros, sobre la formación de la vaina del maní bajo tierra, «Frontiers in Plant Science» 13: 904162, 2022
- [4]Wang Hongyan y Shi Weiguo, sobre la llegada del maní a China, «Zhongguo shehui kexue bao» (Academia China de Ciencias Sociales), 25 de julio de 2025, que transcribe la gaceta de Changshu de 1503
- [5]Gonzalo Fernández de Oviedo, «Historia general y natural de las Indias» (1535), lib. VII, cap. V «Del maní», ed. de Amador de los Ríos, t. I, 1851
- [6]Bernabé Cobo, «Historia del Nuevo Mundo» (1653), lib. IV, cap. XII «Del maní», ed. de Sevilla, 1890, t. I, pp. 359–360
- [7]John Parkinson, «Theatrum Botanicum», Londres, 1640, pp. 1069–1070
- [8]FAO, «Definition and Classification of Commodities», cap. 4 (legumbres) y 6 (oleaginosas)
- [9]D. J. Bertioli y otros, genoma del maní cultivado, «Nature Genetics» 51: 877–884, 2019
- [10]D. J. Bertioli y otros, genomas de Arachis duranensis y Arachis ipaensis, «Nature Genetics» 48: 438–446, 2016
- [11]«A single hybrid origin of cultivated peanut», «The Plant Journal», diciembre de 2025 (PMC12737836)
- [12]Dolores R. Piperno y Tom D. Dillehay, sobre granos de almidón en dientes humanos del norte del Perú, «PNAS» 105: 19622–19627, 2008
- [13]«Peanuts, cotton, squash first farmed in Peru 6,000-10,000 years ago», «Mongabay», 28 de junio de 2007
- [14]Mark Cartwright, «Pachacútec Inca Yupanqui», «World History Encyclopedia»
- [15]PromPerú, «Who Was the Lord of Sipán?», 8 de mayo de 2018
- [16]Real Academia Española, Corpus Diacrónico del Español (CORDE): la carta de Colón a los Reyes (1495), la carta del licenciado Zuazo (hacia 1521), José de Acosta (1590), Bartolomé de las Casas y los primeros «cacahuete» (Filipinas, 1803–1806; España, 1868)
- [17]«Diccionario histórico del español de Canarias», «maní», en el Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española (RAE, 2021)
- [18]Asociación de Academias de la Lengua Española, «Diccionario de americanismos» (2010), «maní» y «cacahuate» (con la etimología tlalcacahuatl, «cacao de tierra»)
- [19]Francisco Hernández, «Historia de las plantas de Nueva España» (década de 1570), t. III, UNAM, 1946, lib. VI, caps. LXXXVII–XCIV, pp. 909–919
- [20]CONABIO (México), «Cacahuate» (copia archivada en 2017)
- [21]Antonio Ruiz de Montoya, «Tesoro de la lengua guaraní», Madrid, 1639, «Mandubí»
- [22]PROTA, «Arachis hypogaea» (B. R. Ntare, 2007), y PROSEA, «Arachis hypogaea» (las rutas del maní a África y a Asia)
- [23]C. Wu, estudio sobre la llegada del maní a Fujian y Zhejiang, 2014
- [24]Bernard Romans, «A Concise Natural History of East and West Florida», 1775, p. 131
- [25]«American Heritage Dictionary», «goober»
- [26]Charles Darwin, «The Power of Movement in Plants», Londres, 1880, p. 289
- [27]Actas del Parlamento británico (Hansard): Cámara de los Comunes, 5 de febrero de 1947, 27 de julio de 1949 y 20 de febrero de 1951, y Cámara de los Lores, 14 de diciembre de 1949, sobre el plan del maní de Tanganica
- [28]Naciones Unidas, UN Comtrade: exportaciones e importaciones de maní crudo (HS 1202) de los países de habla hispana y de los Países Bajos, 2024
- [29]Ferrari, Ramseyer y Terré, informe sobre el maní argentino, Bolsa de Comercio de Rosario, 29 de agosto de 2025
- [30]Sergio Hernández Galindo (INAH) y Elena Nakatani Sánchez, sobre el origen de los cacahuates japoneses, «Discover Nikkei», 31 de agosto de 2018
- [31]Gabriela Origlia, sobre Miguel Georgalos y el Mantecol, «La Nación», 5 de febrero de 2021
- [32]Carol A. Hess, ensayo sobre «El manisero», National Recording Registry, Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
- [33]Teofrasto, «Historia de las plantas», I, 1, 7 e I, 6, 12 (trad. de A. Hort, Loeb, 1916)
- [34]Carolus Clusius, «Rariorum plantarum historia», Amberes, 1601, lib. IV, cap. LII
- [35]«Gaceta de Madrid», núm. 160, 9 de junio de 1926, pp. 1434–1435 (real decreto-ley sobre aceites)
- [36]«Gaceta de Madrid», núm. 229, 17 de agosto de 1934, pp. 1554–1556 (indemnización y desmonte de las fábricas de aceite de cacahuete)
- [37]Universidad de Vanderbilt, comunicado de prensa sobre los hallazgos de Ñanchoc, en «ScienceDaily», 28 de junio de 2007
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