Caso abierto · Fuentes en revisión
¿Cuál es el origen del matcha y de dónde viene?
Investigó: Germán · Maldito NRDEditó: Noe · La Tía Hippie
Publicado: 16 min de lectura
Respuesta corta
El matcha es té verde molido en piedra, de hojas que crecen a la sombra. Moler el té es una idea china de hace más de mil años; Japón la adoptó, techó sus plantaciones de Uji, cerca de Kioto, y la volvió ceremonia. Y el primer libro japonés del té se lo regalaron en 1214 al shogun, el jefe militar del país, que amaneció con resaca.
Ficha del expediente · Caso abierto
- Origen
- El té molido: China, siglos VIII a XII · la palabra «matcha»: Japón, siglo XV
- Lugar
- China, hace más de mil años; el matcha de sombra, Uji, cerca de Kioto (Japón)
- Estado
- Origen verificado
- Pistas
- 7
- Fuentes
- Fuentes en revisión
Chino de nacimiento, japonés por adopción. Y hoy China vuelve a fabricar la mayor parte, según sus propios números.
Este caso todavía no tiene video
Está investigado y escrito, esperando su turno. Los casos que más piden los socios del Club se vuelven video, con títeres de papel.
Quiero el video de este casoEn este expediente
- ¿Qué es el matcha y de qué planta sale?
- ¿El matcha es chino o japonés?
- ¿Quién llevó el matcha a Japón?
- ¿Por qué China dejó el té en polvo?
- ¿Cómo se volvió japonés el matcha?
- ¿Qué dijeron los españoles cuando vieron el matcha?
- ¿Por qué el matcha está de moda?
- Mito contra documento
- Información clasificada
- ¿Entonces cuál es el origen del matcha?
- El caso en video
Si pasaste por una cafetería en los últimos años, lo viste: un vaso de un verde casi fosforito, con espuma arriba. En el menú dice matcha latte, y en la tienda el paquete promete una «tradición milenaria japonesa», con un monje zen meditando al lado de la taza.
La tradición existe, pero es bastante más rara que la del paquete. El té molido lo inventaron en China. Y el primer libro del té escrito en Japón se lo llevaron al shogun, el jefe militar que mandaba en el país, la mañana después de una borrachera. Té para la resaca, con libro de regalo.
Fuimos a buscar los papeles. Encontramos a un emperador que quería el té blanco, timbas de té prohibidas por ley, una olla remendada que valía una fortuna en un libro impreso en Zaragoza en 1591 y un final que da la vuelta completa. Abrimos el expediente.
¿Qué es el matcha y de qué planta sale?
El matcha es té verde, de la misma planta que el té de saquito: la Camellia sinensis. Lo distinto pasa antes y después de la cosecha. Durante dos o tres semanas las plantas se tapan para que crezcan a la sombra; después, las hojas se cocinan al vapor, se secan sin enrollar (en ese punto se llaman tencha) y se muelen en piedra hasta volverse un polvo finísimo [1].

Y ahí está la diferencia con cualquier otro té: no se cuela. El polvo se bate con agua caliente y te tomás la hoja entera. Se bate como el chocolate con molinillo; y si sos del Río de la Plata, imaginá un mate en el que, en vez de tirar la yerba, te la tomaras.
¿Y quién tuvo la idea de moler el té? Para eso hay que ir a China.
¿El matcha es chino o japonés?
Hace más de mil años, en China, el té no se vendía como hoy. Lo común eran las tortas: el té se cocía al vapor, se machacaba y se prensaba en ladrillitos que después se tostaban y se molían para tomar [2].
Lo sabemos por Lu Yu, un chino del siglo VIII que escribió el primer libro de la historia dedicado al té. Ahí ya aparece el «té en polvo» [2]. Pero no te imagines el matcha de la cafetería.
El polvo de Lu Yu era gruesito, en granos «como arroz fino». No se batía: se echaba a una olla con agua hirviendo y una pizca de sal. ¿Y el color ideal? Ni verde ni fosforito: amarillo pálido [2].
Además, Lu Yu tenía un enemigo. En su época, mucha gente hervía el té como si fuera una sopa, con cebolla, jengibre, cáscara de mandarina y menta. Él lo odiaba. Escribió que eso no era té: era «agua tirada en una zanja», o sea, agua de desagüe [2]. Crítica gastronómica de hace 1.200 años, sin anestesia.
Siglos después, en la dinastía Song (los emperadores que gobernaron China entre 960 y 1279), el polvo dejó de hervirse: se batía con agua caliente hasta hacer espuma. Y se volvió deporte. Un funcionario de la época cuenta que perdía el primero al que se le cortaba la espuma y asomaba el agua [3]. Se ganaba «por un agua», como hoy un partido se gana por un gol.

Hacia 1107, el emperador Huizong, que además de emperador era pintor, escribió un tratado del té con su ranking de colores del té batido. Primero, el blanco puro. Segundo, el blanco verdoso. Después, el gris y el amarillento [4].
El verde intenso de hoy no entraba ni en el podio del emperador: lo más verde que aceptaba era un blanco verdoso, y en segundo puesto.
A esa China del té batido llegó, a fines del siglo XII, un monje japonés con ganas de aprender.
¿Quién llevó el matcha a Japón?
Se llamaba Eisai y viajó dos veces a China. En 1191 volvió a Japón con una escuela del budismo, el zen, y con semillas de té [5]. Semillas, no matcha: la palabra tardaría más de dos siglos en aparecer.
Años después lo contó todo en un libro, el primero sobre el té escrito en Japón. Arranca a lo grande: «El té es la medicina milagrosa para cuidar la vida». Y cuenta maravillas de la corte china: sirvientes que recorrían la plantación a los gritos para que brotara el té, hojas cosechadas con pinzas de plata, una cucharada que valía una fortuna [6].
En Japón no todos le creían. El mismo Eisai se queja de que sus compatriotas se burlaban: «no es medicina» [6]. Le faltaba una ocasión para demostrarlo.
Llegó en 1214, en Kamakura, una ciudad al sur del actual Tokio, donde vivía el shogun. El de ese año era un muchacho de veintipocos años que además escribía poesía [5].
La crónica oficial de los shogunes cuenta que una noche hubo banquete con vino en el palacio y que estuvieron todos borrachos «toda la noche». A la mañana siguiente, el shogun amaneció mal. La crónica se pregunta, con una delicadeza admirable, si no sería «el resto de la borrachera» [7].
Eisai se presentó con una taza de té. Y con un libro que elogiaba el té, de regalo [7]. La página está escaneada: mirala.

Eisai no inventó nada: la receta contra la resaca ya estaba en un viejo diccionario chino que Lu Yu cita, donde dice que el té molido «quita la borrachera» [2]. Te lo tenemos que aclarar, eso sí: la crónica de 1214 dice «una taza de té». Si era en polvo, no lo dice.
Mientras Japón aprendía a tomarlo, en China pasaba algo que muchas páginas cuentan al revés.
¿Por qué China dejó el té en polvo?
En 1368, un hijo de campesinos pobres, que de joven había sido monje, se convirtió en emperador y fundó una nueva dinastía, la Ming [5]. En 1391 tomó una decisión sobre el té.
Hasta entonces, las provincias le pagaban al emperador un tributo, un impuesto en cosas, y parte de ese tributo eran las «tortas del dragón», unas tortas de té de lujo que daban muchísimo trabajo. El emperador las sacó del tributo y pidió en su lugar brotes de té sueltos. ¿El motivo? Que las tortas «cansaban al pueblo» [8] [9].
Un emperador que borra un impuesto porque cansa a la gente. Anotalo: no pasa seguido.
Entre los primeros resultados de internet vas a leer que ese año China prohibió el té en polvo «por elitista». Fuimos a la historia oficial de la dinastía y a un cronista de la misma dinastía: ninguno habla de una prohibición en toda China, ni de elitismo. Hablan de ahorrarle trabajo a la gente [8] [9].
Y el cronista lo aplaudió. Desde entonces, escribió, el té se toma echando el brote al agua, y si el alma de Lu Yu lo supiera, «agacharía la cabeza» [9]. El crítico más exigente de China, rendido ante un emperador campesino. Así, el té de hojas sueltas, el que tomamos hoy, le ganó al té molido en China.
Cuánto té en polvo se siguió tomando allá, no se sabe bien. Lo seguro es que el que lo volvió ceremonia fue Japón. Aunque al principio, de ceremonia, nada.
¿Cómo se volvió japonés el matcha?
Antes de la ceremonia en silencio de las películas, hubo timbas. En el Japón del siglo XIV se puso de moda una competencia: probar tés y adivinar cuál era el «té verdadero», el de una plantación famosa, y cuál era «no-té» [5]. Y se apostaba.
Se apostaba tanto que en 1336 el nuevo gobierno escribió un código de leyes y, en el artículo 2, ordenó frenar las «reuniones de té» donde se jugaban sumas enormes, en el mismo artículo que las borracheras y el juego [10]: el té zen, en la lista negra junto al casino.
Mientras tanto, en Uji, una ciudad cerca de Kioto, ya techaban las plantas para darles sombra, lo que hoy define al matcha. Usaban paja de arroz, y la paja vieja quedaba tirada entre las hileras.
Seiscientos años después, unos investigadores japoneses cavaron en Okunoyama, la única que sobrevive de las siete plantaciones famosas de Uji. Encontraron restos de esa paja en la tierra y los fecharon con carbono 14, el método que mide la edad de los restos de plantas. La paja más vieja era de hacia 1418: unos 150 años antes que cualquier papel que hable de la sombra [11].
La prueba no estaba en un archivo. Estaba en el suelo.

Recién en 1454 aparece registrada la palabra «matcha», más de dos siglos y medio después de las semillas de Eisai [5].
Y en el siglo XVI, un comerciante de Sakai, un puerto cerca de Osaka, convirtió esas reuniones en la ceremonia austera que hoy conocemos: pocas cosas, cuencos sencillos, silencio. Se llamaba Sen no Rikyū y llegó a ser el maestro del té de Toyotomi Hideyoshi, el señor de la guerra que gobernaba Japón. Hasta que en 1591 el propio Hideyoshi le ordenó morir. Por qué, todavía se discute [5].
Ese mismo año, del otro lado del mundo, un libro impreso en España contaba todo esto con la boca abierta.
¿Qué dijeron los españoles cuando vieron el matcha?
¿Y cómo se enteraron en España de lo que se tomaba en Japón? Por carta. Desde 1549 había en Japón misioneros jesuitas, una orden de sacerdotes católicos, y escribían a Europa contando todo lo que veían. Esas cartas cruzaban medio mundo en barco y se imprimían en España. En 1575, en Alcalá de Henares, cerca de Madrid, ya se podía leer que en Japón «toman unos polvos que se llaman Cha» [14].
En 1591 le tocó a Zaragoza. Allí no había nada japonés, pero había imprenta, y en ella salió una historia del reino de Japón escrita por Buxeda de Leyva, un autor de Toledo. Ahí está, en castellano de la época: en Japón se toma una bebida de agua caliente con «polvos de una yerba que llaman Chaa», y cada casa de señor tiene una sala sólo para eso [12]. Yerba, dice. Como la del mate.

Lo que más asombraba eran los precios. Según el libro, un señor japonés pagó 14.000 ducados, la moneda de oro de España, por un vasito de barro. Y un cristiano de Sakai, la ciudad de Rikyū, pagó 1.400 por una olla. ¿Qué la hacía valiosa? Que estaba «remendada en dos o tres partes» [12].

Una olla remendada, pagada en oro. Los europeos no lo podían creer y les preguntaban a los japoneses por qué pagaban tanto por un cacharro viejo. La respuesta: por la misma razón por la que ustedes pagan fortunas por «un diamante o rubí» [12].
Dicho de otro modo: ustedes pagan por una piedrita que brilla; nosotros, por una olla con historia. Cada uno con su capricho caro.
La palabra también viajó. En 1603, los jesuitas de Nagasaki publicaron un diccionario de japonés y portugués, y ahí está: «Maccha… Cha moido», té molido [13]. Según un estudio académico, en 1630 se tradujo al castellano en Manila, porque Filipinas era española, y la definición quedó «Cha molido» [14].
Todavía no se decía «té» sino «cha». En Filipinas, en la primera mitad del siglo XVII, recomendaban «tomar cha con anís de Castilla, y arroparse para sudar». Y en 1739, en Quito, alguien comparaba una hierba con «el thé ó la yerba de el Paraguay» [15]. El té y el mate, comparados hace casi 300 años.
Asombro, sí. Pero ¿y el gusto? Eso tardó bastante más.
¿Por qué el matcha está de moda?
Durante siglos, al occidental que lo probaba no le gustaba nada. En 1891, Eliza Scidmore, una periodista estadounidense que recorrió Japón y escribió un libro sobre el viaje, se tomó un cuenco con doce cucharadas de té en polvo. Lo describió como una papilla verde «más amarga que la quinina», el remedio contra la malaria famoso por su amargor [16]. Reseña de una estrella.
No era la única. Según una investigadora de la Universidad del Sur de California que juntó esas primeras impresiones, la comparación más común de la época era otra: sopa de arvejas (o guisantes) [17].
¿Cómo se pasa de «sopa de arvejas» a la fila de la cafetería? Con más de un siglo y un vaso de cartón. Starbucks lo tiene en su menú fijo de Estados Unidos desde 2019 [17], y la demanda explotó. En 2024, Japón produjo 5.336 toneladas de tencha, casi tres veces más que diez años antes [18].
¿Y cuánto cuesta un kilo? El único precio con fuente que encontramos es el mayorista: en la subasta de Kioto de mayo de 2025, donde los mayoristas compran la hoja, el kilo de tencha llegó a 8.235 yenes, la moneda japonesa, un 170 % más [18]. Lo que pagás en la tienda, con envase, viaje y marca, es otra cuenta.
Y ahora, el final. Según la asociación china del sector, citada por la prensa estatal de China, en 2025 el país produjo más de 12.000 toneladas de matcha, cerca del 60 % del mundo [19]. Es un número que da la propia China, y lo contamos así.
Si es cierto, el té molido dio la vuelta entera y volvió a casa. Y desde casa, una empresa del sudoeste de China le vende matcha… a Japón [19].
Mito contra documento
El mito
En 1391, China prohibió el té en polvo por elitista.
El documento
La historia oficial de la dinastía Ming y un cronista de la misma dinastía cuentan que el emperador sacó las tortas de té del tributo «porque cansaban al pueblo». Ninguno habla de una prohibición en toda China ni de elitismo.
El mito
El monje Eisai llevó el matcha a Japón en 1191.
El documento
En 1191 volvió de China con semillas de té. Su libro del té es de 1211 y 1214, y la palabra «matcha» aparece registrada en Japón recién en 1454.
El mito
El verde intenso siempre fue la señal del buen té en polvo.
El documento
Lu Yu, en el siglo VIII, lo quería amarillo pálido. El emperador Huizong, hacia 1107, puso primero el blanco puro y segundo el blanco verdoso.
Información clasificada
Té pirata hacia el año 1107
Los falsificadores de té ya trabajaban hace novecientos años. En su tratado del té, el emperador Huizong denunciaba que algunos vendían té mezclado con brotes de caqui [4]. En la China de la dinastía Song ya había que desconfiar del té barato que prometía ser de primera.
¿Entonces cuál es el origen del matcha?
Moler el té es una idea china: Lu Yu ya hablaba del té en polvo en el siglo VIII, y en la dinastía Song se batía hasta hacer espuma. Japón lo recibió con el monje Eisai, le sumó la sombra de Uji y lo volvió ceremonia. China lo dejó de lado y hoy, según sus propios números, vuelve a fabricar la mayor parte.
La tradición del paquete es milenaria, eso sí. Japonesa, a medias.
El caso en video
Este es un caso abierto: está investigado y escrito, pero todavía no tiene video. Si querés verlo con los títeres de papel (el sabio del té furioso con la cebolla, el shogun con resaca, las timbas de té y la olla remendada de 1.400 ducados), sumate al Club del Expediente y votalo.
Y una pregunta que sólo vos podés contestar: ¿matcha, mate o café de olla? ¿Cuál es tu bebida de ceremonia?
Línea de tiempo
760
Hacia 760–780, Lu Yu, un escritor chino, escribe el primer libro dedicado al té: lo común son las tortas de té que se muelen, y él lo quiere amarillo pálido.
1107
Hacia 1107, el emperador chino Huizong escribe un tratado del té: el mejor té batido es el blanco puro; el blanco verdoso sale segundo.
1191
El monje japonés Eisai vuelve de China con el budismo zen y semillas de té.
1214
Según la crónica oficial de los shogunes, el shogun amanece con resaca y Eisai le lleva una taza de té y un libro que elogia el té.
1336
Un código de leyes japonés ordena frenar las «reuniones de té» con apuestas enormes.
1391
El emperador chino Hongwu saca las tortas de té del tributo «porque cansaban al pueblo» y pide sólo brotes.
1418
Hacia esa fecha, según el carbono 14 de la paja enterrada, una plantación de té de Uji (Okunoyama) ya se techaba para darle sombra.
1454
Primera aparición registrada de la palabra «matcha» en Japón.
1575
En Alcalá de Henares se imprimen cartas de los jesuitas de Japón: allí «toman unos polvos que se llaman Cha».
1591
Un libro impreso en Zaragoza cuenta los «polvos de una yerba que llaman Chaa» y una olla remendada que valía 1.400 ducados.
1603
El diccionario de los jesuitas de Nagasaki define «Maccha»: «Cha moido», té molido.
1891
La periodista estadounidense Eliza Scidmore lo prueba en Japón y lo describe como una papilla verde «más amarga que la quinina».
2019
Starbucks pone el matcha en su menú fijo de Estados Unidos.
2025
Según la asociación china del sector, China ya produce cerca del 60 % del matcha del mundo.
En el mapa
Uji, cerca de Kioto (Japón)
34,88° N · 135,8° E
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la planta del matcha?
La misma del té verde y del té negro: la Camellia sinensis, un arbusto. Para el matcha, las plantas se cultivan dos o tres semanas a la sombra antes de la cosecha; las hojas se cocinan al vapor, se secan sin enrollar (eso se llama tencha) y se muelen en piedra hasta hacerlas polvo.
¿Qué diferencia hay entre el matcha y el té verde?
Las dos son hojas de la misma planta, pero el té verde común se prepara en infusión y se cuela: la hoja se tira. El matcha es la hoja entera molida en polvo, que se bate con agua caliente y se toma toda. Además, las hojas del matcha crecen a la sombra las últimas semanas, lo que les da color verde intenso y un sabor más dulce.
¿El matcha es chino o japonés?
Las dos cosas. Moler el té es una idea china: Lu Yu ya habla del té en polvo en el siglo VIII, y en la dinastía Song (960–1279) el polvo se batía hasta hacer espuma. Japón lo recibió a fines del siglo XII con el monje Eisai, le sumó el cultivo a la sombra de Uji y lo volvió ceremonia. La palabra «matcha» aparece registrada en Japón en el siglo XV.
¿Qué significa «matcha»?
Té molido. Así lo tradujo en 1603 el diccionario de japonés y portugués de los jesuitas de Nagasaki: «Maccha… Cha moido». La hoja que se muele se llama tencha; se escribe con dos signos chinos y el primero quiere decir «molino», así que no es «té del cielo», como dicen algunas páginas.
¿Cuánto cuesta un kilo de matcha?
Depende muchísimo de la calidad y del lugar. El único precio con fuente que encontramos es el mayorista: en la subasta de Kioto de mayo de 2025, donde los mayoristas compran la hoja, el kilo de tencha se pagó 8.235 yenes (la moneda japonesa), un 170 % más, empujado por la demanda mundial.
¿Tenés otra teoría?
Mientras el caso espera su video, la charla sigue en el canal: suscribite y dejá tu teoría en los comentarios del último expediente.
Ir al canalFuentes
Fuentes en revisión. Este caso está investigado en fuentes originales y prechequeado. Cada fuente la revisa a mano una persona cuando el caso gana su video.
- [1]Asociación Central del Té de Japón, «Normas de etiquetado del té verde», tabla 1, n.º 8 y nota (definición de matcha y tencha)
- [2]Lu Yu, «Clásico del té» (Chajing), hacia 760–780, texto chino en Wikisource
- [3]Cai Xiang, «Registro del té» (Chalu), hacia 1049–1054, texto chino en Wikisource
- [4]Emperador Huizong, «Tratado del té de la era Daguan» (Daguan chalun), 1107–1110, texto chino en Wikisource
- [5]Kotobank (diccionarios y enciclopedias japonesas: Nihon Kokugo Daijiten, Nipponica, Sekai Daihyakka), entradas «matcha», «Eisai», «Minamoto no Sanetomo», «tōcha», «té de Uji», «Sen no Rikyū» y «emperador Hongwu»
- [6]Eisai, «Kissa yōjōki» («Beber té para cuidar la vida», 1211 y 1214), edición anotada de Morooka Tamotsu, Kioto, Hōzōkan, 1939 (Biblioteca Nacional de la Dieta, Japón)
- [7]«Azuma Kagami», libro 22, Kenpō 2 (1214), segundo mes, días 3 y 4, en «Kokushi Taikei», t. 4, 1903 (Biblioteca Nacional de la Dieta, Japón, imagen 380)
- [8]«Historia de los Ming» (Mingshi), capítulo 80, texto chino en Wikisource
- [9]Shen Defu, «Wanli yehuo bian», suplemento 1, «El té para el emperador», texto chino en Wikisource
- [10]«Kenmu shikimoku» (código de leyes de 1336), artículo 2, texto japonés en Wikisource
- [11]Inoue, Nakao, Yanai, Sase y Konishi, estudio de suelos de la plantación Okunoyama (Uji), «Nihon Dojō Hiryōgaku Zasshi» 90 (6), 2019
- [12]Buxeda de Leyva, «Historia del reyno de Iapon», Zaragoza, Pedro Puig, 1591, folios 6v–7v
- [13]«Vocabvlario da lingoa de Iapam», Nagasaki, Compañía de Jesús, 1603, folio 148 (Biblioteca Nacional de Francia)
- [14]Nerea Rojo-Mejuto, estudio sobre el té en los testimonios españoles de los siglos XVI y XVII y el «Vocabulario de Iapon» de Manila (1630), «Res Diachronicae» 14 (2), 2017, pp. 63–80
- [15]Real Academia Española, Corpus Diacrónico del Español (CORDE): «cha» (1500–1700) y «thé» (1500–1800)
- [16]Eliza Ruhamah Scidmore, «Jinrikisha days in Japan», Nueva York, 1891, pp. 297–298
- [17]Rebecca Corbett, sobre lo que pensaron los occidentales del matcha cuando lo probaron por primera vez, «The Conversation», 2025
- [18]Reuters, sobre la producción de matcha de Japón y la demanda mundial, 4 de julio de 2025 (reproducido en Malay Mail)
- [19]China Daily, sobre la producción china de matcha (cifras de la asociación del sector), 6 de julio de 2026
Fe de erratas
Sin correcciones hasta ahora. ¿Encontraste un error? Escribinos.
El Club del Expediente
Sumate al equipo de investigación.
Cada expediente te llega el día que se abre, con lo que no entró en el video. Tu carnet de socio tiene número y tu propio títere de papel.
¿Qué recibís como socio?Te recomiendo leer
Ver todo el archivoRespuesta corta
El mate es de origen guaraní: los pueblos guaraníes de la selva del Alto Paraná ya consumían la yerba, que llamaban caá, antes de la llegada de los europeos. La palabra «mate» viene del quechua «mati», calabaza. Los españoles adoptaron la costumbre, Hernandarias la prohibió en 1616 sin éxito y los jesuitas lograron cultivarla.
Respuesta corta
El arroz es el grano de un pasto, primo del trigo, que la gente fue domesticando (eligiendo y sembrando las mejores semillas) en Asia y, por separado, en África. A América lo trajeron los españoles: el papel más viejo que encontramos es un pedido de Colón de 1494, como comida para enfermos. Y a México llegó con una sorpresa adentro: tres granos de trigo.
Respuesta corta
La chía es una planta de la familia de las salvias, nativa de México: se comen sus semillas. Los mexicas (los «aztecas») la cobraban como impuesto, y en 1697 indígenas y españoles la tomaban en agua con azúcar. La cucharada que aguantaba un día entero la escribió en 1894 un médico de California, sobre otra planta; los aztecas aparecen, en lo que encontramos, más de un siglo después.
