Expediente Nº 10
¿Cuál es el origen de la papa?
Investigó: Germán · Maldito NRDEditó: Noe · La Tía Hippie
Publicado: 35 min de lectura
Respuesta corta
La papa (la patata, como le dicen en España) nació en los Andes: la empezaron a cultivar hace miles de años cerca del lago Titicaca, en la frontera entre Perú y Bolivia. Allá la secaban con las heladas y el sol para guardarla años, y la llamaban «papa», en quechua, la lengua de los incas. En Europa le cambiaron el nombre y le cayó un chisme: que daba lepra.
Ficha del expediente · Nº 10
- Origen
- Hace miles de años (los cálculos van de 6.000 a 10.000)
- Lugar
- Los Andes, cerca del lago Titicaca, del lado de Perú
- Estado
- Origen verificado
- Pistas
- 7
- Link corto
- origenes.club/10
Nació en los Andes, donde la secaban con la helada para guardarla años. La lepra salió de un «me contaron» de 1620, y el cuento de los guardias que la vigilaban de día para que se la robaran de noche aparece, en lo que encontramos, en un homenaje de 1814 al boticario francés Parmentier.

En este expediente
- ¿Dónde se originó la papa?
- ¿Qué es el chuño y por qué los incas guardaban papas?
- ¿Cómo la vieron los primeros españoles?
- ¿Cómo llegó la papa a Europa?
- ¿Por qué en España dicen patata y en América papa?
- ¿Es verdad que en Francia la prohibieron porque daba lepra?
- ¿Quién convenció a Europa de comer papas?
- ¿Cómo llegó la papa a México?
- ¿Qué pasó con la papa en Irlanda?
- ¿Y la Argentina qué tiene que ver?
- Mito contra documento
- Información clasificada
- ¿Entonces cuál es el origen de la papa?
- El caso en video
Es domingo, hay milanesa con puré y en la fuente quedan unas papas fritas que los chicos se roban antes de que lleguen a la mesa. Es el primer robo de papas de esta historia. No va a ser el último.
La papa está en todas partes, y por eso casi nadie se pregunta de dónde viene. Y cuando alguien pregunta, aparece de todo: que es de Irlanda, que la hizo famosa un rey alemán que mandó cuidar un campo para que el pueblo se la robara, que en Francia la prohibieron porque daba lepra. Y que en España le dicen patata porque sí.
La respuesta es otra. La papa es de los Andes, de cerca del lago Titicaca, en la frontera entre Perú y Bolivia, y se cultiva desde hace miles de años. Y lo de España, ya vas a ver, es al revés de lo que parece: los raros son ellos.
Lo extraño no es dónde nació la papa. Es lo que le pasó cuando se fue de su casa.
- Le pusieron el nombre de otra planta.
- La acusaron de contagiar una enfermedad por un chisme de oídas.
- Un rey mandó a convencer a sus campesinos con un folleto que cada pueblo tenía que pagar.
- A un boticario francés le colgaron un plan genial un mes después de muerto.
- En el camino perdió el truco que en su casa la volvía un seguro contra el hambre.
Al final vas a ver por qué creemos que eso último le costó caro a un país entero. Fuimos a buscar los papeles. Abrimos el expediente.

En este caso declaran pocos testigos, y conviene conocerlos antes.
El soldado que anotaba todo: Pedro Cieza de León, un español que recorrió los Andes en la época de la conquista y escribió lo que veía.
El botánico del «me contaron»: Caspar Bauhin, un médico suizo que le puso a la papa su nombre científico. El apodo se lo ganó con una frase que ya vas a leer.
El rey de Prusia: Federico el Grande. Prusia era un reino alemán de los años 1700, famoso por su ejército, algo así como el abuelo de la Alemania de hoy. (Si leíste el expediente del café, es el que mandaba funcionarios a oler las calles buscando café tostado).
El boticario: Antoine-Augustin Parmentier, el farmacéutico del ejército francés que se pasó la vida buscando con qué hacer pan cuando faltaba trigo.
El investigador que viajó desde México, que ya va a aparecer en un sótano de Sevilla.
¿Dónde se originó la papa?
Para entender lo que le pasó a la papa en el viaje, primero hay que conocerla en su casa. Y su casa queda alto, muy alto. El lago Titicaca es un lago enorme arriba de la cordillera de los Andes, entre Perú y Bolivia, rodeado por una meseta helada que los cronistas llamaban el Collao. Cieza la recorrió y escribió que ahí, del frío, el maíz no daba fruto. La papa, sí [7].
Domesticar una planta es elegir las mejores, plantarlas, guardar las mejores de esas y volver a plantarlas, durante generaciones, hasta que la planta del monte se vuelve de huerta. Con la papa, eso pasó acá, en el sur de Perú, cerca del lago. ¿Cuándo? Nadie tiene el año: los cálculos van de 6.000 a 10.000 años atrás. Es como preguntarle la edad a una abuela sin partida de nacimiento [1][2].
La prueba que más nos gusta es una piedra de cocina. Junto al lago aparecieron piedras de moler, las abuelas de la licuadora; las más viejas, de unos 5.400 años. En las rayitas de la piedra quedaron atrapadas unas migas tan chiquitas que hay que mirarlas con microscopio: granitos de almidón, que es de lo que está hecha la papa por dentro, iguales a los de la papa cultivada. Alguien molió papas ahí, y la piedra se acordó [3].
La planta, en cambio, es muchísimo más vieja que la huerta. Tiene unos 8 o 9 millones de años, y nació de un casamiento raro: un antepasado del tomate se cruzó, solo, en la naturaleza, con unas plantas parecidas a la papa que no daban papas bajo tierra. De esa pareja salió la familia de la papa. Y la orden que le dice a la planta «hacé una papa» la trajo el lado del tomate [4].
Papa y tomate, entonces, son parientes. Bauhin ya lo había olido en 1620: le puso a la papa un nombre de la familia del tomate porque tenía las hojas parecidas. Le faltaba la otra mitad, que llegó cuatrocientos años después: un antepasado del tomate es uno de los dos padres de la papa [5][4].

¿Es la papa chilena?
Es de las preguntas que más se hacen, y entre Chile y Perú se arma una guerra de banderas. La respuesta corta es no: la papa nació en el sur de Perú, cerca del Titicaca. Pero tiene su parte chilena [1][2].
Hace mucho, de las papas de Perú y Bolivia salieron las del sur de Chile, probablemente al cruzarse con una papa silvestre de Bolivia o de la Argentina. Y esa papa chilena salió viajera: la mayoría de las papas que hoy se plantan en las zonas templadas del mundo, Europa incluida, llevan su marca. Perú tiene el origen y Chile tiene la papa más viajada. En una pelea de comentarios, eso no le sirve a nadie [1][6].
Pero con domesticarla no alcanzaba. En el Collao, lo que daba miedo era el año sin lluvia.
¿Qué es el chuño y por qué los incas guardaban papas?
En el Collao no había acequias para regar. Si la lluvia faltaba, la cosecha se perdía, y no había almacén a donde ir. Cieza lo vio y lo anotó: esa gente comía sobre todo papas, y las secaba al sol para guardarlas «de una cosecha para otra». A esa papa seca le decían chuño, y la cuidaban como oro. Porque si el año venía seco, escribió, «padecen necesidad y trabajo» [7].
El chuño era un seguro contra el hambre. Como los frascos de conserva de la abuela, pero para un pueblo entero.
La receta la anotó con números un cura jesuita que vivió en América, y parece de cocina. Las papas se cosechan en mayo o junio. Se tienden al aire libre: de día les pega el sol, de noche las congela la helada, y así doce o quince días seguidos. Después se pisan para sacarles el agua, como quien pisa uvas, y se secan otro tanto [8].
De cuatro o cinco bolsas de papas frescas sale una de chuño. Quedan «tan secas y livianas como un corcho», y aunque se guarden «muchos años», no se pudren. Probá dejar una papa de la verdulería un año en la alacena [8].
Había también un chuño blanco y fino, que pasaba dos meses en agua. Con su harina, cuenta el mismo cura, las señoras españolas hacían almidón y bizcochuelos. Bizcochuelos de papa helada. La abuela no lo hubiera creído [8].

Los incas, que gobernaban los Andes cuando llegaron los españoles, tenían depósitos para guardar papa y maíz, que se llamaban collca. Hacia 1615, un cronista andino que dibujaba los dejó en imágenes: la cosecha de la papa en junio, y la gente que la carga hacia los depósitos. Mirá el de junio. Arriba dice «papa allai mitapa»: el tiempo de sacar papas [9].

Y no era una sola papa. Todavía hoy hay unas 4.000 variedades de papas nativas, de todos los colores y tamaños. Guardar mucho y tener muchas: para nosotros, ese era el invento completo. Acordate de esas dos cosas, porque al final vuelven [10].
¿Sabías que la papa tiene su propio museo? Y está vivo. Cerca de Pisac, en Cusco, cinco comunidades cuidan el Parque de la Papa: un museo sin vitrinas, entre los 3.400 y los 4.900 metros de altura, donde se plantan más de 1.300 variedades. Las piezas de la colección no se miran a través de un vidrio. Se cosechan [43][44].

El otro tesoro de Potosí
Más al sur está Potosí, en la actual Bolivia, la del dicho «vale un Potosí»: la montaña de plata de los españoles. Ahí trabajaban los mineros, y los mineros comían. Cieza visitó el mercado y no lo podía creer: algunos días se movían más de 40.000 pesos de oro, y escribió que «ninguna feria del mundo» se le igualaba. Entre cestos de coca y pilas de mantas había «montones de maíz y de papas secas». Y anotó esto [7]:
Y muchos españoles se enriquecieron y fueron a España prósperos con solamente llevar este chuño a vender a las minas de Potosí.
En la ciudad de la plata, hubo españoles que se hicieron ricos sin tocar la plata.
¿Cómo la vieron los primeros españoles?
Los españoles comieron papa y hasta hicieron negocio con ella. Lo que les costó fue entender qué era. Un cronista español, en 1552, la nombró de pasada, en una línea: en el Collao, dice, no hay maíz y la gente come «unas raíces que parecen turmas de tierra, y que llaman ellos papas». Las turmas de tierra eran las trufas, unos hongos que crecen bajo tierra. No los bombones [11].
Un año después, el soldado que anotaba todo se tomó más trabajo. Escribió que la papa, cocida, queda «tan tierno por dentro como castaña cocida», y que la planta que la da es «ni más ni menos que la amapola». Ese, se nota, la probó [7].
Trufa, castaña, amapola. La papa llegó a los papeles de Europa disfrazada de cosas que los europeos ya conocían. Y el disfraz le iba a durar bastante.
Disfrazada, cruzó el mar. La pregunta es cuándo apareció del otro lado.
¿Cómo llegó la papa a Europa?
Los libros dan dos fechas: alrededor de 1567 en las islas Canarias, las islas españolas frente a África, y 1573 en Sevilla. La de Sevilla tiene un papel, y cómo lo encontraron es una película [1].
En 1953, un investigador que vivía en México, Mariano de Cárcer, se subió a un avión para ir a Sevilla. Iba a ver con sus propios ojos un libro de cuentas de hacía casi cuatrocientos años.
El hospital que buscaba, el de las Cinco Llagas, al que le decían de la Sangre, ya no guardaba sus papeles. Los encontró en el archivo del gobierno de la provincia, en un sótano. Hacía cinco grados bajo cero y, por una sequía, se cortaba la luz [12].
En el folio 85 estaba el asiento. Domingo 27 de diciembre de 1573: «de diez y nueve libras de patatas, ciento seis maravedís». Unos ocho kilos y medio de patatas, pagados con la moneda más chica de Castilla [12].

Y después de todo ese viaje, Cárcer concluyó que esas «patatas» eran batatas, las del dulce de batata. En la España del 1500, dice, «patata» quería decir batata. La batata abundaba en Málaga, en Andalucía se cosechaba en otoño y era «fruta de Navidad», y el asiento es del 27 de diciembre. Una planta recién llegada del Perú, en cambio, habría sido un lujo. ¿Un hospital dándoles lujos a los pobres? No le cerraba [12].
Otros historiadores siguen diciendo que eran papas. Y Rebecca Earle, una historiadora que escribió un libro entero sobre la papa, dice de las «patatas» que en esos años salían de Canarias que es «imposible determinar» si eran papas, batatas o las dos. Te lo decimos como es: no se sabe [1][14].
La misma duda le llega a una santa. En 1577, a Santa Teresa de Jesús, la de Ávila, le mandaron «patatas» desde Sevilla. En una carta agradece que llegaron «muy buenas». En otra, de diciembre, recibe «las patatas y el pipote», un barrilito, «y siete limones», y pide que no le manden más, porque «cuesta tanto el traer». ¿Papas o batatas? Tampoco se sabe. Lo que sí se sabe es que el envío salía carísimo [13].
La papa llegó a Europa con el nombre de otra planta, y por eso ni siquiera sabemos bien cuándo llegó. De esa confusión sale una pelea que sigue viva en cada mesa donde se sientan juntos un argentino y un español.
¿Por qué en España dicen patata y en América papa?
Porque en España mezclaron dos palabras. «Papa» es quechua, la lengua de los incas. «Batata» es una palabra del Caribe que los españoles aprendieron en tiempos de Colón. Y «patata» es la mezcla de las dos: papa más batata [8][14][15].
Y acá viene lo mejor. En España, a la papa le dijeron «papa» hasta entrado el 1700. Cuando se empezó a comer más, el nombre se les enredó con el de la batata y quedó «patata». Hoy se sigue diciendo «papa» en toda la América que habla castellano, que son 19 países, en Canarias y en muchos pueblos de Andalucía y de La Mancha. Los que se quedaron con la palabra original fuimos nosotros. Los que cambiaron fueron ellos [15][16].
En 1737, la Real Academia Española publicó su diccionario. Abrilo en la página 111. En la misma columna, arriba, dice «Papa: el Sumo Pontífice Romano». Y un poco más abajo: «Papas: ciertas raíces que se crían debajo de la tierra… Es comida insípida» [17].

El Papa y la papa, vecinos de columna, y nadie se escandalizó. En la página 161 está la otra mitad de la historia: «Patata: lo mismo que batata». Eso de que en España dicen patata «para no ofender al Papa» circula muchísimo, pero no encontramos ni un papel que lo respalde [17].
En inglés pasó lo mismo, y quedó para siempre: a la papa le dicen potato, que era el nombre de la batata.
En 1597, un cirujano de Londres con un jardín famoso publicó un libro de plantas. Para él, potatoes eran las batatas que compraba en la Bolsa de Londres, un gran edificio de comercio. Cuando le tocó describir la planta nueva, anotó que los indígenas la llamaban «Papus»… y la bautizó igual con el nombre de la batata: «batatas de Virginia» [18].
Virginia era la costa de Norteamérica que los ingleses querían colonizar; hoy es un estado de Estados Unidos. Y según un dato que cita Cárcer, la papa llegó ahí más de cien años después. El error viajó lejos: en 1620, Bauhin escribió que la papa había llegado a Europa desde «la isla de Virginia» [12][5].
Nombre ajeno, papeles cambiados. Y en su familia, la misma del tomate, hay también plantas venenosas, como la belladona. El terreno perfecto para un chisme.
¿Es verdad que en Francia la prohibieron porque daba lepra?
La acusación más repetida se cuenta así: los europeos le tenían miedo a la papa porque era pariente de plantas venenosas, porque no aparecía en la Biblia y porque sus bultos se parecían a las manchas de la lepra. Rebecca Earle revisó todo eso, y su conclusión es que «hay poca base histórica» [14].
Su mejor argumento es el ají. También venía de América, también era pariente de la belladona, y en 1590 ya era «una cosa muy conocida» en Europa. Nadie le tuvo miedo. Y lo de la Biblia lo escribió un historiador recién en 1949. Earle le contesta que en la Biblia tampoco aparecen el repollo ni la espinaca [14].
¿Y la lepra? Fuimos a buscar el papel más viejo. Hay uno solo, y es de Bauhin, que vivía en Basilea, una ciudad de Suiza pegada a Francia. En 1620 escribió esto sobre la gente de Borgoña, una región del este de Francia:
Me contaron que ahora entre los borgoñones está prohibido comer estas raíces, porque están convencidos de que causan lepra, y que las llaman alcauciles de Indias.
En latín arranca con relatum mihi: «me contaron». De ahí el apodo. Es un chisme de oídas, y ni siquiera dice quién la prohibió. Lo mejor está en la misma página: el mismo Bauhin cuenta que en Borgoña acostumbran multiplicar la planta para sacar más papas. Prohibida y plantada a la vez. Se contradice solo, en la misma hoja [5].

Más de dos siglos después, el chisme ya tenía sello. Un libro de 1856 contaba, como si fuera un hecho, que en 1630 el Parlamento de Besanzón, una ciudad del este de Francia, había prohibido plantar papas en un pueblo de la zona, bajo multa, porque «puede dar la lepra». Los parlamentos franceses de entonces eran tribunales, como un juzgado [41][19].
Un académico de Besanzón fue a buscar esa sentencia al archivo. Revisó las de 1630 y no estaba. Y de paso descubrió que en 1630 ese Parlamento ni siquiera funcionaba en Besanzón, sino en otra ciudad. Su veredicto, sin vueltas: «no existió» [19].
Hoy, en internet, la prohibición cambió de fecha: ahora fue en 1748, la firmó un parlamento y duró hasta 1772. Tampoco trae ningún papel. El chisme se muda de siglo como quien se muda de barrio [20].

Y en la provincia de la supuesta prohibición, la papa se plantaba desde hacía mucho. Lo contaron más adelante los que se presentaron a un concurso en esa misma ciudad, que enseguida vuelve a aparecer [19].
El problema de verdad era el hambre. Cuando fallaba la cosecha de trigo no había pan, y en muchos lugares los campesinos todavía no plantaban papas. Había que convencerlos. Los que lo intentaron terminaron convertidos en leyenda.
¿Quién convenció a Europa de comer papas?
Empecemos por el rey de Prusia. La historia que se cuenta es que hizo plantar un campo real de papas, le puso guardias para que pareciera un tesoro y dejó que los campesinos se lo robaran. Un plan de película.
Fuimos a buscar la orden. Es una circular del 24 de marzo de 1756 que salió de Breslau, una ciudad que hoy es de Polonia, para los funcionarios de esa región. Está impresa en letra gótica en una colección oficial de leyes, y escaneada [21].
Y no amenaza a nadie. Dice que en otras provincias el rey ya había mandado «seriamente» plantar papas, y que ahí no le daban mucha bolilla. Así que les pide a sus funcionarios que les hagan «entender» a los campesinos lo que ganan, y que les «aconsejen» plantarlas esa misma primavera [21].

¿Y cómo los convence? Con plata. Con papas, dice, el campesino pobre va a poder vender unas bolsas más de grano, mantener a su familia y pagar los impuestos. La papa, vendida por el bolsillo: el del campesino y, de paso, el del recaudador. La única obligación era que el pueblo que no tuviera papas consiguiera semilla [21].
Al año siguiente, el rey insistió. Mandó imprimir un folleto que explicaba cómo plantarlas, y cada pueblo tenía que comprar dos, a medio Kreuzer cada uno, una monedita alemana. A principios de mayo pasaban a revisar unos policías de campo a caballo, los dragones rurales. Y el folleto aconsejaba plantar en luna menguante, como en la huerta del abuelo [21].
En 1764 el rey se enteró, «con no poco asombro», de que en algunos lugares había un «prejuicio» contra la papa. Esa vez sí dio una orden: comprar papas en otros distritos para que cada campesino recibiera por lo menos una medida de semilla. Gratis, no: «contra pago» [22].
Federico insistía, y mucho. Pero en las tres órdenes que leímos no hay ni un castigo, y de los soldados que cuidaban el campo para que se lo robaran no encontramos ni un papel. Un museo de Potsdam, la ciudad donde vivía el rey, lo dice clarito: eso de que Federico «introdujo» la papa es un mito. La empujó, porque las cosechas venían mal [23].
Entonces, ¿de dónde salieron los guardias? El papel más viejo que encontramos con ese cuento está en Francia.
El boticario que se quejaba de los ladrones
Antoine-Augustin Parmentier nació en 1737 en Montdidier, un pueblo del norte de Francia. Le tocó la guerra de los Siete Años, en la que Francia peleó contra Prusia, y fue boticario del ejército francés en Alemania. Ahí lo tomaron prisionero cinco veces. ¿Quiénes? Los soldados del mismo rey de la circular [25][24].
En esa guerra comió papas. Lo escribió él mismo, años después: fueron «mi único recurso durante más de quince días». Muchas versiones dicen que las comió estando preso, pero eso lo agregaron otros. Lo que dijo él es que en la guerra lo salvaron [26].
Volvió a Francia. En 1771, después de una hambruna, una academia de Besanzón llamó a un concurso: buscaba plantas que reemplazaran al pan cuando faltara el trigo. Ese mismo año, un lector de un diario dudó del pan hecho con papa, y el gobierno les pidió a los médicos de París que le contestaran. La defendieron [19].
En 1772, Parmentier ganó el concurso. Hoy se lo presenta como el que llevó la papa a Francia, pero en su propio estudio habla de «las papas que hoy se encuentran en todas partes». Difícil llevar algo que ya está en todas partes [26].

Su ensayo más famoso fue en Les Sablons, una llanura de arena en las afueras de París que él mismo llamaba estéril. En 1787 escribió el informe: cosechó 520 boisseaux, una medida de la época, «sin contar las matas que la codicia avara o la curiosidad hicieron arrancar». Traducido: le robaban, y se quejaba. En todo el informe no hay ni un guardia [19].
Al año siguiente, los que revisaron el ensayo explicaron por qué nadie había cuidado mucho el campo: el ensayo era para los pobres, y los que robaban, escribieron, «eran probablemente pobres» [19].
Parmentier murió el 17 de diciembre de 1813. Un mes después, en enero de 1814, salió un homenaje con su vida y su obra. Y ahí aparecen los guardias, en el papel más viejo que encontramos con ellos [25]:
Parmentier consigue del jefe de policía que unos gendarmes custodien el campo sólo de día. Lo hacía con la intención de que se lo robaran de noche, y el pueblo no se hizo rogar.
En mayo, otro homenaje lo repitió: los guardias tenían orden de cuidar la cosecha «sólo a medias», los ladrones se llevaron una parte y encontraron que las papas eran dignas de ser cultivadas. Los dos homenajes cuentan también que el rey Luis XVI se puso una flor de papa en el ojal, como el novio en el casamiento. Ninguno nombra a María Antonieta, la reina a la que hoy muchas versiones le ponen flores de papa [24][25].
En 1787, el boticario se quejaba de los ladrones. En 1814, ya muerto, los ladrones eran parte de su plan genial. Que haya habido algún guardia no lo podemos descartar. Pero el primero que lo cuenta, de todo lo que encontramos, lo escribe un mes después de su muerte.
El mismo cuento anda por otros países: Earle lo encontró contado de un gobernante de Grecia y de Federico en Prusia, y cuál fue primero no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que a Federico la gente le sigue dejando papas en la tumba, en Potsdam. Por las dudas [14].

Con circulares, folletos y concursos, la papa terminó ganando Europa. Pero su peor enemigo todavía no había cruzado el mar.
¿Cómo llegó la papa a México?
Para conocer a ese enemigo hay que pasar por México. Y de paso, contestar algo que pregunta mucha gente: ¿cómo llegó la papa ahí? Con los españoles. Lo cuenta un viajero que ya conocés si leíste el expediente del pistacho o el del café: Alexander von Humboldt, el alemán que recorrió el México colonial midiendo y contando todo.
Humboldt escribió que «es seguro» que la papa no se conocía en tiempos de Moctezuma, el gobernante de los mexicas, los aztecas, cuando llegaron los españoles [27].
Según él, la papa llegó casi junto con los cereales de Europa, y no supo por dónde: si en barco desde el Perú o con los conquistadores desde lo que hoy es Colombia. Nosotros tampoco lo sabemos. Buscamos el primer papel que nombra la papa en el México colonial y no apareció [27].
Pero México tiene papas propias: unas 40 silvestres, que crecen solas, sobre todo en el centro y el sur del país [28].
Y hay una que la gente come sin haberla plantado nunca. En San Luis Potosí y Zacatecas, dos estados del centro norte de México (este Potosí no tiene plata ni chuño), crece sola en la milpa, el campo donde se siembran juntos el maíz y el frijol. Es una papita chiquita y clara, que le dicen papa del monte o papita güera [29].
Mide de uno a cuatro centímetros, va a sopas, caldos y moles, que son las salsas mexicanas, y en Cuaresma se pide mucho. En 1989 llegaba a valer cinco veces más que la papa común. Una papa que nadie planta y se paga como de lujo [29].
¿Por qué nunca la domesticaron? Un investigador, en 1982, le echó la culpa a unas enfermedades. Una se llama tizón. Es su interpretación, pero para nosotros es la pista que buscábamos [29].
El tizón es una enfermedad que pudre la hoja y la papa. Hace casi cien años, un científico ya sospechaba que había nacido en México, y en 2014 un equipo lo rastreó hasta el valle de Toluca, al oeste de la Ciudad de México. En 2025, otro equipo dijo que no: que nació en los Andes, como la papa. Todavía se pelean [30][31].
En 1845, ese tizón, viniera de donde viniera, llegó a Europa. Y encontró a un país entero comiendo papas.
¿Qué pasó con la papa en Irlanda?
Irlanda era entonces una isla gobernada desde Londres, con 8,2 millones de habitantes en 1841. Y comían papa como nadie: un trabajador podía comer entre 4,5 y 6,4 kilos por día. Es sentarse a la mesa frente a una bolsa entera de la verdulería. De ahí, quizás, viene la idea de que la papa es irlandesa [34][33].
La papa más plantada se llamaba Lumper. La habían traído de Escocia a principios del 1800 porque rendía mucho, y la describían como insípida, aguachenta y fea: la «comida insípida» del diccionario de 1737, en versión irlandesa. Se suele decir que plantaban una sola; un historiador de la hambruna aclara que no tanto, pero la Lumper era la reina [33].
En 1845 llegó el tizón, y las papas se empezaron a pudrir en la tierra. 1847 fue el peor año. Las pruebas del crimen todavía existen: hojas de papa irlandesas de 1846 y 1847, guardadas en colecciones de plantas secas de Londres y de Múnich, sirvieron en 2013 para leerle el ADN al culpable [34][32].

En los registros de la época, las muertes anotadas «de hambre» entre 1845 y 1850 fueron 20.402. El número engaña. La hambruna mató a más de un millón de personas, y la mayoría murió de infecciones: tifus y otras fiebres, disentería, diarrea. El hambre abrió la puerta y entraron los microbios [34].
Y el censo se quedó corto: anotó apenas la mitad de las muertes, porque familias enteras murieron o se fueron sin dejar a nadie que las declarara. El médico del censo lo escribió así: «familias enteras se acostaron y murieron». Entre 1846 y 1850, unas 925.000 personas se fueron a Norteamérica [34].
La hambruna siguió hasta 1852, y para entonces más de un millón de irlandeses se habían ido, sobre todo a Estados Unidos [42]. Si leíste el expediente de Halloween, ya los conocés: son los que cruzaron el mar con sus linternas de nabo tallado, y del otro lado las cambiaron por calabazas. La misma papa podrida que los echó de su casa le dio a Halloween su cara naranja.
En Londres, la ayuda oficial la manejaba Charles Trevelyan, un funcionario de carrera del Tesoro británico. En enero de 1848, en plena tragedia, escribió esto:
Quedaba la raíz profunda y antigua del mal social, y la dejó al descubierto un golpe directo de una Providencia sabia y misericordiosa como ninguna.
Dicho en criollo: para él, la hambruna la había mandado Dios, sabio y bueno, para dejar a la vista los males de Irlanda y poder curarlos. La llamaba un «remedio duro pero eficaz» [35].
Y no quería que el gobierno abaratara la comida con plata pública. Su idea era que faltaba comida, no plata: si se abarataba, la gente iba a comer como en un año bueno y la poca que había se terminaba antes. No era el único: el gobierno pensaba igual. Un historiador de Edimburgo lo resume así: usar la hambruna para cambiar la sociedad fue «moralmente reprobable e inhumano» [35][36].
En los Andes, cuando la cosecha fallaba, quedaba el chuño. En Irlanda no había chuño. Es una lectura nuestra, y no alcanza para explicar una tragedia con muchas causas, empezando por cómo la manejó el gobierno. Pero Europa se había quedado con la papa sin la otra mitad del invento: la reserva para el año malo, y las mil papas distintas para que una enfermedad no se las llevara todas juntas.
¿Y quién sigue guardando papas, y muchas?
¿Y la Argentina qué tiene que ver?
En el noroeste argentino, la papa andina se cultiva desde hace milenios. Hoy se planta sobre todo en Jujuy, Salta y Catamarca, en valles y quebradas de entre 2.300 y 4.300 metros, y la más común se llama Collareja. La Quebrada de Humahuaca, la de los cerros de colores, es tierra de papas [37].
Y esas papas tienen una caja fuerte lejos de la montaña: en Balcarce, la de los alfajores y la de Fangio, la capital papera del país. Ahí el INTA guarda desde hace unos 40 años más de 400 muestras de papas nativas del noroeste. Casi la mitad son Collarejas de Jujuy, y las que estudiaron viven en tubos de ensayo, a 10 grados [38][37].
Cuando las analizaron, encontraron algo que en el Collao habrían entendido enseguida. En un solo campo de Hornillos, en la Quebrada, 24 Collarejas que parecían iguales eran en realidad siete papas distintas. Mellizas por fuera, primas por dentro [37].

Guardar, y guardar muchas. La misma idea del Collao, con heladera.
Mito contra documento
Lo que se repite, contra lo que dicen los papeles:
El mito
La papa es de Irlanda.
El documento
Se empezó a cultivar en los Andes del sur de Perú, cerca del lago Titicaca, hace miles de años. A Europa llegó en el 1500, con los españoles.
El mito
En Francia la prohibieron porque daba lepra.
El documento
El único papel de la época es un «me contaron» de un botánico suizo, en 1620. La sentencia de 1630 que se citaba en el 1800 la buscaron en el archivo y no existe.
El mito
Federico el Grande puso guardias en un campo de papas para que el pueblo se las robara.
El documento
Su circular de 1756 manda «hacer entender» y «aconsejar», y argumenta con plata. No encontramos ningún papel con guardias. El papel más viejo que encontramos con el cuento es francés: un homenaje a Parmentier de 1814.
El mito
En España le dicen patata para no ofender al Papa.
El documento
Patata es el cruce de papa y batata. En 1737, el diccionario de la Real Academia ponía al Papa y a las papas en la misma columna, sin ningún problema.
El mito
Parmentier llevó la papa a Francia.
El documento
En su estudio de 1772 habla de «las papas que hoy se encuentran en todas partes».
Información clasificada
Dos cosas que no entraron en el hilo.
El testigo de 1537 que no estaba
Si buscás quién vio la papa por primera vez, vas a encontrar «1537», en tierra de los muiscas, un pueblo de la actual Colombia. Sale de un poema largo que escribió décadas después un cura de la ciudad de Tunja [39].
Pero al cura lo bautizaron en 1522, así que en 1537 tenía unos quince años, y lo más probable es que llegara a América recién en 1540 o 1541. La Wikipedia en inglés, encima, convierte el poema en un «informe militar» y lo muda al Perú. Así se fabrica un dato [40].
«Sos una papa frita»
En la Argentina, en México, en Bolivia y en Uruguay, una «papa frita» es una persona ingenua y lenta para entender. Por qué, nadie lo sabe: no encontramos el primer papel. Y en la Argentina y en Uruguay, «papa» también es el agujero en la media [16].
¿Entonces cuál es el origen de la papa?
La papa nació en los Andes del sur de Perú, cerca del lago Titicaca, donde la empezaron a cultivar hace miles de años. La planta viene de un cruce antiguo con un antepasado del tomate, y su nombre es una palabra quechua que en España se usó hasta entrado el 1700, cuando la mezclaron con la batata y salió «patata».
En el viaje le colgaron de todo. La lepra salió de un «me contaron» de 1620 que nadie pudo probar. Los guardias que la cuidaban para que se la robaran aparecen en un homenaje a Parmentier, un mes después de su muerte. Los papeles cuentan otra cosa: un rey que aconsejaba y cobraba el folleto, y un boticario que comió papas en la guerra y se quejaba de los ladrones.
Lo que, a nuestro entender, no viajó fue la otra mitad del invento: la papa seca para el año malo y las mil papas distintas. Así que la próxima vez que los chicos se roben las papas fritas de la fuente, dejalos. Es una tradición con más historia de la que parece. Y si alguien se queja, que se queje: Parmentier también se quejaba.
El caso en video
En el video, el boticario cuenta su versión, el rey manda folletos y el chisme de la lepra viaja de Basilea a internet.
Y ahora te toca a vos: ¿cómo le decís, papa o patata? ¿Y desde qué país nos leés? Dejalo en los comentarios del video, en YouTube.
Capítulos del video
- 0:00¿Cuál es el origen de la papa?
- 0:52¿Papa o patata?
- 1:06Su casa: el lago Titicaca
- 2:03El truco: el chuño
- 3:07Llegan los españoles: Potosí
- 3:27Disfrazada, cruza el mar
- 3:43¿Cuándo llegó a España?
- 4:03¿Por qué en España dicen patata?
- 5:09¿La papa daba lepra?
- 6:13El rey y los guardias
- 6:52La orden de verdad
- 7:51Irlanda
- 9:12La caja fuerte de Balcarce
- 9:47Entonces, ¿cuál es el origen de la papa?
- 10:55Próximo expediente
Línea de tiempo
3400 a. C.
Entre el 3400 y el 1600 antes de Cristo, junto al lago Titicaca, quedan en las piedras de moler granos de almidón que coinciden con los de la papa cultivada.
1553
Un soldado español, Pedro Cieza de León, publica en Sevilla cómo es la papa, cómo se hace el chuño (la papa seca) y cómo algunos españoles se hacen ricos vendiéndolo en Potosí. Un año antes, otro cronista la había nombrado en una línea.
1573
Sevilla: un hospital anota en sus cuentas «diez y nueve libras de patatas». Si eran papas o batatas, todavía se discute.
1597
Londres: un cirujano le pone a la papa el nombre de la batata, «batatas de Virginia» en inglés (Virginia era la costa de Norteamérica que los ingleses querían colonizar), aunque sabe que los indígenas la llaman «Papus».
1620
Un botánico suizo escribe que le contaron que en Borgoña, una región del este de Francia, está prohibido comer papas porque creen que dan lepra. Es el único papel de la época.
1737
El diccionario de la Real Academia define las «papas» como «comida insípida», en la misma columna que el Papa, y dice que «patata» es lo mismo que batata.
1756
Federico el Grande, rey de Prusia, un reino alemán, manda a sus funcionarios «hacer entender» y «aconsejar» a los campesinos que planten papas.
1771
París: los médicos de la Facultad de Medicina, a pedido del ministro de Finanzas, refutan a los que dudaban del pan hecho con papa.
1787
El boticario Parmentier informa sobre su campo de papas en las afueras de París, y se queja de las matas que le arrancaron.
1814
Un mes después de la muerte de Parmentier, un homenaje cuenta que hizo vigilar su campo «sólo de día» para que se lo robaran de noche. Es el papel más viejo que encontramos con esa historia.
1845
Llega a Europa el tizón, la enfermedad que pudre la papa. En Irlanda empieza la Gran Hambruna.
En el mapa
Lago Titicaca, entre Perú y Bolivia: cerca de acá se empezó a cultivar la papa
15,83° S · 69,33° O
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el país de origen de la papa?
Perú. Los estudios genéticos ubican el lugar donde se empezó a cultivar en el sur de Perú, y una revisión académica de 2010 lo pone al norte del lago Titicaca, del lado peruano. El lago es compartido con Bolivia, y en los Andes de los dos países la papa fue durante siglos el pan de todos los días. Los cálculos van de 6.000 a 10.000 años.
¿Es la papa chilena?
No: se empezó a cultivar en los Andes del sur de Perú, cerca del Titicaca. Pero tiene su parte chilena. De las papas de Perú y Bolivia salieron, hace mucho, las del sur de Chile, probablemente al cruzarse con una papa silvestre de Bolivia o de la Argentina. Esas papas chilenas ya estaban en Europa en 1811, y con el tiempo se volvieron la papa que más se cultiva en las zonas templadas del mundo.
¿De dónde viene la patata?
La patata, que es como le dicen en España a la papa, viene de los Andes: se empezó a cultivar hace miles de años cerca del lago Titicaca, entre Perú y Bolivia, y los españoles la llevaron a Europa en el 1500. El nombre sale de cruzar «papa», palabra quechua, con «batata»: hasta entrado el 1700, en España también se le decía papa, y en Canarias y en partes de Andalucía todavía se le dice así.
¿Cuál es el origen de la papa frita?
Nadie lo sabe con papeles. En Bélgica se cuenta que nacieron en la ciudad de Namur, pero ese relato depende de un manuscrito que sólo conoce un descendiente de su supuesto autor. Un historiador de la Universidad de Lieja, en Bélgica, cree que nacieron en París, donde en la década de 1780 ya se vendían. Y el nombre en inglés, «French fries», que se suele atribuir a soldados de la Primera Guerra Mundial, ya aparece impreso en 1886.
¿La papa viene del tomate?
En parte. Un estudio publicado en 2025 mostró que la familia de plantas de la papa nació hace unos 8 o 9 millones de años de un cruce natural entre un antepasado del tomate y otro grupo de plantas parecidas a la papa, que no dan papas bajo tierra. La señal que le dice a la planta que forme la papa vino del lado del tomate. Por eso la papa y el tomate son parientes tan cercanos.
¿Qué es el chuño?
Papa secada a fuerza de heladas y sol. En los Andes, después de la cosecha, las papas se dejan al sol de día y a la helada de noche durante unas dos semanas, se pisan para sacarles el agua y se secan otro tanto. Quedan livianas como un corcho y, según un cronista de 1653, se pueden guardar muchos años sin que se pudran.
¿Cuántas variedades de papa hay?
Unas 4.000 variedades de papas nativas, según el Centro Internacional de la Papa: papas distintas de la misma planta cultivada, como las razas de un mismo perro. Además hay más de 180 especies de papas silvestres, que son plantas parientes que crecen solas, aunque ese número cambia según quién las cuente. En México, por ejemplo, crecen unas 40 papas silvestres propias.
¿Tenés otra teoría?
La discusión está en YouTube. Dejá tu teoría en los comentarios del video: leemos todos.
Ir a los comentariosFuentes
- [1]L. E. Rodríguez, «Origen y evolución de la papa cultivada. Una revisión», Agronomía Colombiana 28 (1), 2010, pp. 9-17
- [2]D. M. Spooner y otros, «A single domestication for potato based on multilocus amplified fragment length polymorphism genotyping», PNAS 102 (41), 2005, pp. 14694-14699
- [3]C. U. Rumold y M. S. Aldenderfer, «Late Archaic–Early Formative period microbotanical evidence for potato at Jiskairumoko in the Titicaca Basin of southern Peru», PNAS 113 (48), 2016, pp. 13672-13677
- [4]Natural History Museum (Londres), «Scientists reveal the origins of the potato», comunicado del 31 de julio de 2025, sobre Z. Zhang y otros, Cell 188 (19), 2025
- [5]Caspar Bauhin, «Prodromos theatri botanici», Fráncfort, 1620, lib. V, p. 90 (Missouri Botanical Garden, Biodiversity Heritage Library). Traducción nuestra
- [6]USDA-ARS, «ARS Scientists Settle Spud Debate», 31 de enero de 2008, sobre M. Ames y D. M. Spooner, American Journal of Botany 95 (2), 2008
- [7]Pedro de Cieza de León, «Parte primera dela chronica del Peru», Sevilla, Martín de Montesdoca, 1553, fol. 39 v., 49 v., 114 v. y 123 v.-124 r. (ejemplar de la John Carter Brown Library)
- [8]Bernabé Cobo, «Historia del Nuevo Mundo» (1653), ed. M. Jiménez de la Espada, t. I, Sevilla, 1890, lib. IV, cap. XIII, pp. 360-362
- [9]Felipe Guaman Poma de Ayala, «El primer nueva corónica y buen gobierno» (hacia 1615), Biblioteca Real de Dinamarca, GKS 2232 4º, dibujos 132, 391 y 392
- [10]Centro Internacional de la Papa (CIP), «Potato Facts and Figures»
- [11]Francisco López de Gómara, «La istoria de las Indias», Zaragoza, Agustín Millán, 1552, fol. 76 v. (ejemplar de la John Carter Brown Library)
- [12]Mariano de Cárcer y Disdier, «Disertaciones sobre la papa (patata) y la batata (patata). Rectificación histórica», México, UNAM, 1955, disertación IX (ed. digital del Instituto de Investigaciones Históricas, 2021)
- [13]Teresa de Jesús, cartas del 26 de enero y del 19 de diciembre de 1577, en «Obras», t. 8, Burgos, 1923, pp. 38-39 y 144-145
- [14]Rebecca Earle, «Feeding the People: The Politics of the Potato», Cambridge University Press, 2020, caps. 1 y 2 (acceso abierto)
- [15]Joan Coromines, «Diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana», vol. VI, p. 333, entrada «patata»
- [16]Asociación de Academias de la Lengua Española, «Diccionario de americanismos», entrada «papa»
- [17]Real Academia Española, «Diccionario de la lengua castellana» («de Autoridades»), t. V, Madrid, 1737, pp. 111 y 161
- [18]John Gerard, «The Herball, or Generall Historie of Plantes», Londres, John Norton, 1597, lib. II, caps. 334-335, pp. 780-782 (Missouri Botanical Garden, Biodiversity Heritage Library)
- [19]Ernest Roze, «Histoire de la pomme de terre traitée aux points de vue historique, biologique, pathologique, cultural et utilitaire», París, J. Rothschild, 1898, pp. 98-99, 122-123, 143-151 y 178-186
- [20]«Potatoes were banned due to leprosy fears», The Connexion, 19 de julio de 2018
- [21]Circular del 24 de marzo de 1756 y orden del 5 de abril de 1757, en «Sammlung der in dem souverainen Herzogthum Schlesien … publicirten Edicte», t. VI, Breslau, Korn, 1763, pp. 350-351 y 675-676. Traducción nuestra
- [22]Orden del 20 de noviembre de 1764, en «Sammlung aller in dem souverainen Herzogthum Schlesien … Ordnungen, Edicte», t. VIII, Breslau, Korn, 1780, p. 343. Traducción nuestra
- [23]Haus der Brandenburgisch-Preußischen Geschichte, «König & Kartoffel», presentación de la muestra, Potsdam, 2012
- [24]C.-L. Cadet de Gassicourt, «Éloge d'A.-A. Parmentier», leído el 16 de mayo de 1814, París, Fain, 1814, pp. 8 y 16-17. Traducción nuestra
- [25]J.-J. Virey, «De la vie et des ouvrages d'Antoine-Augustin Parmentier», París, D. Colas, enero de 1814, pp. 5, 13-14. Traducción nuestra
- [26]M.-C. Waille, «Parmentier : le mémoire de 1772 couronné par l'Académie de Besançon», Akademos 2013, pp. 133-141
- [27]Alexander von Humboldt, «Political Essay on the Kingdom of New Spain», trad. J. Black, vol. II, Nueva York, 1811, lib. IV, cap. IX, pp. 342-349. Traducción nuestra
- [28]M. Luna-Cavazos y otros, «Distribución geográfica y ecológica de las papas silvestres de México», Revista Chapingo Serie Horticultura 13 (1), 2007, pp. 35-41
- [29]M. Luna Cavazos y E. García Moya, «Recopilación del conocimiento empírico de papas arvenses en el altiplano potosino-zacatecano», Acta Botánica Mexicana 8, 1989, pp. 1-13
- [30]Cornell Chronicle, «Irish potato famine pathogen originated in Mexico», 2 de junio de 2014, sobre E. M. Goss y otros, PNAS 111 (24), 2014
- [31]A. L. Coomber y otros, «A pangenome analysis reveals the center of origin and evolutionary history of Phytophthora infestans», PLOS ONE 20 (1), 2025, e0314509
- [32]K. Yoshida y otros, «The rise and fall of the Phytophthora infestans lineage that triggered the Irish potato famine», eLife 2, 2013, e00731
- [33]Cormac Ó Gráda, «The Lumper Potato and the Famine», History Ireland 1 (1), 1993
- [34]Joel Mokyr y Cormac Ó Gráda, «Famine Disease and Famine Mortality: Lessons from Ireland, 1845-1850», 1999, pp. 4-23
- [35]Charles E. Trevelyan, «The Irish Crisis», Londres, Longman, 1848 (publicado antes en la Edinburgh Review, enero de 1848), pp. 1, 80-82 y 201 (Project Gutenberg). Traducción nuestra
- [36]Enda Delaney, «The truth about Trevelyan and the Great Irish Famine», RTÉ, actualizado el 25 de noviembre de 2020
- [37]H. M. Atencio y otros, «Conservación ex situ de variedades de papas nativas del grupo Andigenum «Collareja» del noroeste de la Argentina», RIA (INTA) 45 (2), 2019, pp. 242-251
- [38]«No habrá faltantes de papa», Infocampo, 22 de marzo de 2024 (con datos del INTA)
- [39]Juan de Castellanos, «Historia del Nuevo Reino de Granada», ed. A. Paz y Meliá, Madrid, 1886, t. I, Canto segundo, pp. 88-89
- [40]M. G. Romero, «Rasgos autobiográficos y cronología de don Joan de Castellanos» (III), Boletín Cultural y Bibliográfico 4 (3), 1961, pp. 183-185
- [41]Gustave Heuzé, «Les plantes fourragères», París, 1856, cap. «Pomme de terre», p. 154
- [42]Encyclopaedia Britannica, «Great Famine» (Irlanda, 1845–1852)
- [43]Centro Internacional de la Papa (CIP), «The potato museum that could help us fight hunger in a changing climate» (nota de prensa reproducida, 2019)
- [44]«Cusco celebra a la papa y la convierte en símbolo de lucha contra posible hambruna mundial», Andina, 1 de junio de 2022
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